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martes, 10 de noviembre de 2020

LA INMERSIÓN LINGÜÍSTICA, ¿OBLIGATORIA? Por Alonso Martos.




No estoy en contra de la inmersión lingüística; es más, creo que, en determinadas circunstancias, es un buen método para enseñar idiomas. Pero sí me opongo y critico su obligatoriedad, que sea en una sola lengua y sólo para una parte de la población. Porque vamos a ver: si la inmersión en catalán es tan buena para los castellanohablantes, igual de excelente debería de ser la inmersión en castellano para los catalanohablantes. ¿No? Sin embargo, esta última no se lleva a cabo. ¿Por qué motivos? Muy sencillo: por razones políticas. Aquí de lo que se trata es de instrumentalizar la lengua en favor de la construcción de la <<nación étnico-cultural>>.

A diferencia de muchos nacionalistas catalanes, que sólo se han opuesto cuando ellos la padecían, yo siempre he sido contrario a la inmersión lingüística obligatoria en un sólo idioma. Porque hemos de saber que esto no es nuevo en España, ni lo han inventado los nacionalistas catalanes. El primer político que impuso la inmersión obligatoria en Cataluña - en castellano, claro está -  fue otro nacionalista: D. Francisco Franco Bahamonde; para más señas, Caudillo de España.

Entonces, los nacionalistas catalanes, tan defensores hoy de la inmersión, decían estas cosas:<<Hoy, nuestros hijos desconocen su idioma, porque en nuestras escuelas sólo se enseña el castellano. Esto constituye un crimen: lo primero es la infracción cometida con nuestros derechos como ciudadanos. Se nos arrebata el derecho a conocer nuestro idioma, se nos niega el derecho a aprender con él (…). Pero hay aún un segundo crimen, que resulta peor por inhumano: se tortura a nuestros niños durante los primeros años de escuela aprendiendo en una lengua que no es la materna>>.(1) 

Vemos, pues, cómo el nacionalcatalanismo invocaba entonces el derecho ciudadano a estudiar en la lengua materna e incluso apelaban a la UNESCO para recordar que <<Es axiomático que el mejor medio para enseñar a un niño es la lengua materna>>.(2) Obsérvese la paradoja: Cuando los niños catalanes no podían estudiar en su lengua materna - el catalán - durante el franquismo, esto era un crimen y una forma de tortura. 

No hacen falta muchas explicaciones: donde dice castellano, pongan catalán y podremos aplicarlo a lo que pasa actualmente en Cataluña. Es curioso: en la misma escuela que antes te obligaban a estudiar en castellano, ahora te obligan a estudiar en catalán. ¿Dónde está la diferencia? Ya  se sabe que los totalitarismos nacionalistas son hermanos o hermanastros; las mismas imposiciones antidemocráticas que perpetraba el franquismo en materia lingüística contra los niños catalanohablantes, hoy el nacionalismo catalán las lleva a cabo con los niños castellanohablantes. Exactamente igual. Bueno, o quizás no: la opresión lingüística actual cuenta con el apoyo entusiasta de la Iglesia catalana, de los socialistas y de otros grupos que se autodenominan de izquierdas; esa connivencia no la tuvo el régimen anterior. Ahora ya no es un crimen ni una tortura; ahora todo son rosas y flores o si lo prefieren, <<flors i violes>>. Así son los milagros de los carlistones tradicionalistas: han envuelto el excremento franquista en la bandera catalana y lo han convertido en una deliciosa tarta. Este averiado argumentario nacionalista, destinado a los bobos de solemnidad, ha sido comprado por la izquierda analfabeta española, tan antifranquista ella, y lo defiende con denodado empeño en las instituciones sin el menor sonrojo.

Pero el asunto es anterior al franquismo y ya fue tratado en la II República, ese régimen que hoy reivindican y toman como ejemplo tantos <<demócratas progresistas>>. En la Constitución de 1931 ya se declaró <<el castellano como idioma oficial  de la República>> añadiendo que <<todo español tiene la obligación de saberlo y el derecho a usarlo...>> y <<salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional>>(3)

Sin embargo, lo más curioso es que la Generalitat de Cataluña presentó ante las Cortes Generales un Estatuto en el que se defendía la obligatoriedad de que hubiese escuelas de enseñanza primaria con lengua vehicular en castellano en cualquier población catalana con más de 40 niños castellanohablantes.(4)

Finalmente se llegó a un consenso por la igualdad para que todos los ciudadanos pudieran tener la enseñanza en castellano, siendo la educación una competencia compartida con la Generalitat. De esta forma el gobierno de la República mantenía sus escuelas en Cataluña con el castellano como lengua vehicular y la potestad de abrir otras nuevas, sin perjuicio de que el gobierno catalán pudiera crear una red paralela con  el catalán como lengua vehicular, para todo aquél que, libremente, eligiera este tipo de enseñanza. Eso sí, siempre de acuerdo con el artículo 50 de la Constitución.(5)

He aquí un modelo democrático, sensato, equilibrado y respetuoso con los derechos lingüísticos de TODOS los españoles. ¿No se podía haber copiado e implantado durante la Transición? Por la razón que fuese, no se hizo, probablemente porque el legislador no supo adivinar que debajo del cordero nacionalista <<moderado>> se escondía el lobo totalitario; y cometió el grave error de ceder, en exclusiva, las competencias de educación a las CCAA, sin advertir el peligro que esta medida conllevaría en el futuro.

Así, pues, cuando la ultraderecha nacionalista llegó al poder en Cataluña, trazó un plan de dominación y control social - Plan 2000 -, infiltrándose en todas las instituciones, asociaciones y demás entes colectivos; comprando a los medios de comunicación, mediante generosas subvenciones y sobre todo, controlando a la escuela. De esta manera, a través de las leyes educativas, planes y directrices emanadas de la Conselleria d'Educació se desplegó toda una estrategia de adoctrinamiento escolar, siendo el idioma y la historia sus aliados principales. Todo en aras de la construcción nacional; eso que el <<¿Molt honorable?>> Pujol  llamó <<fer pais>> (hacer país). Y de aquellos polvos, estos lodos.

Digno de estudio es la habilidad desplegada por la burguesía nacionalista catalana para infiltrarse en la dirección de los partidos de izquierdas, convirtiéndolos en unos perritos falderos, sumisos servidores y defensores de sus intereses. En este sentido, conviene recordar que el actual modelo de inmersión lingüística se lo debemos al gobierno tripartito de izquierdas presidido por el socialista José Montilla; quien para ser coherente y demostrar las bondades del sistema de inmersión, <<predicó con el ejemplo>> llevando a sus hijos al Colegio Alemán San Alberto Magno de Barcelona, donde según su esposa - Anna Hernández -, los alumnos sólo reciben una hora a la semana de catalán: <<Dan poco catalán, ésta es la verdad...pero ya lo supliré yo más adelante. Prefiero que sepan alemán; sólo por saber este idioma ya encontrarán trabajo. Es como tener una carrera>>. Afortunada ella que puede <<elegir>>, pero eso está vetado a los trabajadores, que tanto defienden.

Pero no queda aquí la cosa: Hace unos años, el periódico La Gaceta publicó que muchos de los Consellers del tripartito que impuso la inmersión también llevaron a sus hijos a colegios donde no regía este sistema: Manuela de Madre, entonces Vicepresidenta del PSC; José Zaragoza, del mismo partido, Joaqim Nadal, exconsejero de política Territorial, etc.

También en el ámbito del nacionalismo más rancio, xenófobo e intransigente, sus líderes tampoco quieren <<las bondades de la inmersión>> para sus hijos. Así, Artur Mas, que estudió en el Liceo Francés, llevó a sus retoños a la Escuela cuatrilingüe Aula; Oriol Junqueras estudió en el Liceo Italiano, un colegio de pago donde asisten sus hijos, y lo hacen, no es por nada, simplemente <<por tradición familiar, como yo>>, decía el líder de ERC y <<defensor de la escuela pública>>. Y ya, para poner la guinda al pastel, conviene destacar que La Pilar de Catalunya, esa señora encargada de vocear la mercancía nacionalseparatista en el mercadillo de TV3%, mandó a su hija a estudiar, nada menos que a Suiza, donde como todo el mundo sabe, la lengua de la enseñanza es el catalán. Se trata del Aiglon College, un colegio de élite donde estudió la hija de Amancio Ortega, la princesa Tatiana de Grecia o Alfonso de Orleans-Borbón. (6)

Obsérvese, pues, que los anteriormente citados, no sólo pueden calificarse de malos políticos, sino que como padres son peor, ya que quieren lo bueno para los hijos de los demás y lo malo para los suyos. He aquí la prueba más contundente de las bondades de la inmersión lingüística; <<un modelo de éxito, reconocido internacionalmente>>, según sus paladines.Tan exitoso sistema ha dado pie a los astutos nacionalistas para difundir el bulo de que los alumnos catalanes tienen un nivel de castellano por encima de la media española; y sólo con dos o tres horas semanales de castellano y sin niguna prueba homogénea en toda España que avale tal afirmación(7). ¿Se puede tener más dureza facial? Pero lo sorprendente - o no - es que semejante rueda de molino ha sido tragada sin pestañear por la <<bobería nacional>>.

No ha de extrañarnos, por tanto, que cuando nuestros políticos <<mesetarios>> visitan Cataluña, manifiesten su <<sana envidia>> por esa <<riqueza idiomática>> de la sociedad catalana, al expresarse indistintamente en catalán y en castellano. Ahora bien, son tan consecuentes e hipócritas como sus compañeros catalanes: No conozco a ninguno que haya mandado a sus hijos a estudiar a Cataluña - Galicia o País Vasco - para que puedan <<enriquecerse>> aprendiendo catalán - gallego o vascuence -; ellos prefieren enviarlos a Reino Unido para <<empobrecerlos>> aprendiendo inglés. ¡Qué padres tan pésimos!

Pues no, señores: ni es un modelo de éxito ni se da en ningún país del mundo, porque la imposición obligatoria de este sistema es una aberración y una barbaridad, como reconocen prestigiosos lingüistas y psicopedagogos <<independientes>; entre otras razones porque, de forma generalizada, las ciencias de la educación recomiendan la enseñanza en la lengua materna, como tambien lo hace la UNESCO. Sin embargo, en la Educación Infantil de las escuelas públicas catalanas, se imparten semanalmente, 24 horas en catalán, una en inglés y CERO en castellano. Más tarde, en Primaria, se introduce el castellano con 2 horas lectivas a la semana. Esta es la tozuda realidad que cada día niega a los castellanohablantes sus derechos lingüísticos inalienables, en todos los ámbitos institucionales autonómicos; y lo que es peor, los grupúsculos de <<catalibanes>> harán la vida imposible a los que se arriesguen a reclamarlos. Mientras, la mayoría de nuestros políticos de aquí y de allí - de casi todos los partidos -  miran para otro lado y dejan abandonada a su suerte a más de la mitad de la población de Cataluña.

Nada más pisar la escuela, en Cataluña, a los niños castellanoparlantes, se les da el cambiazo lingüístico, por lo que pueden darse situaciones de lo más variopintas. Así, en una clase de preescolar, la maestra mostrando la imagen de una <<papallona>> (mariposa), pregunta a una pequeña: 

- A ver, María, ¿qué es esto?:  - Un mariposa, seño, respondió la niña.

- No, no es una mariposa; es una papallona, dijo la maestra. A lo que la alumna, en un alarde de dominio diplomático, concluyó: - Bueno, señorita, será una papallona pero se parece mucho a una mariposa.

¡Vano empeño éste de forzar a los niños a que vean <<papallones>> donde sólo hay mariposas! Cuando salgan al patio se comunicarán libre y espontáneamente en su lengua materna, por más que algún <<catalibán>> les conmine a hacerlo en catalán. De esta manera, convirtiendo a dicho idioma en la lengua de la imposición, harán del castellano la lengua de la libertad.

Para concluir, y volviendo a la idea inicial, quiero dejar claro que no defiendo la supresión de la inmersión en catalán, sino que se ofrezca a cada comunidad la educación en su lengua materna, como recomienda la UNESCO, la psicopedagogía y el sentido común, evitando la antidemocrática, irrespetuosa y discriminatoria obligatoriedad a estudiar en catalán. Cabe preguntarse, entonces, cómo los impenitentes  defensores de la libertad de las naciones y del inexistente <<derecho a decidir>> son tan reacios a respetar las libertades individuales de los ciudadanos.¿En qué se fundamenta el miedo a la libertad de elección de lengua por parte de los padres? Sólo  en razones políticas; en el País Vasco, tan admirado por los nacionalistas catalanes, los padres pueden elegir entre varios modelos lingüísticos sin problema alguno.

¡Ya está bien de permanecer en silencio ante las astutas falacias y mentiras del nacionalcarlismo!


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 (1) BENET I MORRELL, Josep:“Combat per Catalunya autónoma”. Barcelona (1977).
Nacido en 1920, Benet fue militante del grupo nacionalista ilegal Front Universitari de Catalunya, fundado en la clandestinidad en 1947, y más tarde formó parte de CiU. En el año 2000, Jordi Pujol le otorgó la Medalla de Oro de Cataluña. Falleció en marzo de 2008.
(2) O. C.
(3) CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA DE 1931. TÍTULO PRELIMINAR. Artículo 4.
(4) Article 31. A totes les escoles primàries de Catalunya serà  obligatori l'ensenyament de l'idioma castellà. La Generalitat mantindrà escoles primàries de llegua castellana en tots els nuclis de població on, segons el darrer trienni, hi hagi un mínim de 40 infants de llengua castellana. En aquestes escoles s'ensenyarà la llenngua catalana.
(5) Artículo 50: Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus Estatutos. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas. El Estado podrá mantener o crear en ellas instituciones docentes de todos los grados en el idioma oficial de la República.
(6) Fuente: Dolça Catalunya, 23-2-2018.
(7) No existe una prueba homogénea para toda España, entre otras razones, porque los nacionalistas se oponen a realizarla. ¿Por qué será? Tampoco puede efectuarse un estudio comparativo serio con los exámenes de selectividad porque son diferentes en cada Comunidad Autónoma y las pruebas del Informe Pisa no sirven porque se hacen en catalán.




domingo, 6 de septiembre de 2020

LOS MAESTROS DE INFANTIL Y PRIMARIA. Por Alonso Martos.

Cuando observo la magnífica labor que hacen las maestras de infantil - y digo maestras porque las mujeres son mayoría en esta etapa - pienso que los profesores deberían cobrar en razón inversa a la edad de sus alumnos. Con esta provocadora afirmación, no exenta de fundadas razones, no pretendo la polémica o el enfrentamiento entre los docentes de las distintas etapas de la enseñanza, sino poner de manifiesto, de manera radical, la infravaloración social de los maestros de infantil y primaria. Y es que, en esto, coincido con el psicopedagogo italiano Francesco Tonucci cuando afirma que <<Los maestros de infantil cuentan menos, trabajan más y cobran menos; esto corresponde a una idea antigua y falsa del desarrollo de los niños. Los maestros de infantil tendrían que cobrar más que los de universidad>>.

Y digo yo: ¿Acaso no son las primeras piedras y los cimientos de un edificio tan importantes - si no más - que el tejado basado en ellos? Muchos expertos coinciden en que las cosas fundamentales se aprenden en los primeros años de la vida. Dicen que en este período <<se conforma gran parte del comportamiento futuro de la persona>>. Asimismo afirman que, en esta etapa, se da el desarrollo cerebral más importante, por lo que los maestros de infantil y primaria desarrollan el trabajo más decisivo y fundamental.

En la etapa infantil se busca el desarrollo equilibrado del cerebro a través de una educación sensorial, muscular y rítmica. Es el  momento de mayor riesgo, porque los daños pueden ser muy graves, razón por la que debe exigirse una exquisita formación de los docentes destinados a ejercer  tan alta responsabilidad. Y no sólo eso, sino que debe exigirse, también, una rigurosa selección de los mejores en "saberes y vocación". Las carreras del ámbito sanitario y educativo deberían ser las más exigentes, tanto para acceder a ellas como en la formación de los futuros profesionales. Y es que los maestros de infantil y primaria "han de ver claro allí donde no se ve"; ellos son los que tanto siembran para que otros recojan y han de sentirse muy grandes trabajando con pequeños.

Ya en 1936, podía leerse en un periódico almeriense que <<Mientras los niños salgan de las escuelas a los diez años para ingresar al año siguiente en los Institutos, los Catedráticos de los tres primeros años tendrán que ser Maestros. Maestros especializados en la materia que hayan de enseñar, pero Maestros primarios, al fin.
A muchos Catedráticos les sabe muy mal actuar de Maestros; pero lo que ocurre en el fondo es que no saben serlo. Les es mucho más cómodo pasar lista, explicar la lección, preguntarla al día siguiente y, al final de curso, aprobar o suspender. ¡Pero así sale ello! (...)>>. 

Cuando nuestros niños de primaria acceden a los estudios de la ESO, no dejan de ser niños, por más que cambien de etapa o edificio, lo que exige la tarea continuada del maestro, en la que el alumno no solo aprende, sino que se ve continuamente asistido.

Pues bien,  amigos,  ahora que empieza este nuevo curso - tan complicado de gestionar por culpa del "famoso virus" - quiero concluir gritando alto y claro que ¡VIVAN LOS MAESTROS! porque para llegar a ser ingeniero, médico, abogado o cualquier otra profesión, antes, hemos recibido las enseñanzas de un maestro. Y, siendo consciente de que también en esta profesión hay "ovejas negras", desde aquí expreso mi más sincero reconocimiento, admiración y respeto por todos aquellos maestros y profesores que son dignos acreedores de llevar esos nombres, sean del nivel que sean.

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 (1) La Voz (Almería), 01- 01- 1936, pág. 7.

martes, 13 de noviembre de 2018

LOS MAESTROS DE ESCUELA Y EL HAMBRE. Por Alonso Martos.

 
<<Mártir ignorado que fabrica soles y vive á oscuras; objeto de escarnio y ludibrio de todas las clases sociales, que paga en oro y cobra en hiél y que reparte beneficios á cambio de ingratitudes; reformador que personifica como nadie, el adelanto de nuestro tiempo y que aislado y abandonado, vive con su conciencia, con Dios y con la naturaleza, trinidad misteriosa que le recompensa largamente el olvido é ingratitud de los hombres.
¿Quién educa verdaderamente á la Humanidad? ¿Quién tiene ese santo ministerio? El maestro>>. La Crónica Meridional (Almería), 8-12-1889.


Con frecuencia, recurrimos al refranero para definir y explicar situaciones de la vida cotidiana. Y es que los refranes son cápsulas de sabiduría popular que se ha ido aposando tras muchos años de experiencia. Así para referirnos a una persona que vive en una situación de extrema pobreza solemos decir que <<pasa más hambre que un maestro de escuela>>. Y aunque hoy pueda parecer extemporánea tal aseveración, en épocas no muy lejanas sí reflejaba la sangrante realidad en la que vivía este colectivo docente.

Si bien los escritores de la época decimonónica consideraban al maestro como “la más soberana de todas las majestades sociales”, lo que la realidad mostraba, sin embargo, es que era el “mártir del siglo XIX".

A la precariedad e insuficiencia de los sueldos se unía que permanecieron <<inalterados>> durante toda la segunda mitad del referido siglo. Añadíase a esto que los encargados de hacer efectivo el pago de los salarios eran los ayuntamientos y, con frecuencia, desviaban el dinero asignado para tal efecto hacia otros capítulos municipales, con los consiguientes retrasos en los pagos. <<Nada de extraño tiene, pues, que los desgraciados maestros cobren como hace 50 años con retrasos de muchos, muchísimos meses sus mezquinos sueldos, y se vean obligados (el caso no es raro) á tender la mano y mendigar una limosna; á morir sin asistencia,—el caso es reciente,—devorados por la miseria y el hambre (…) Pero en España prima el torero mientras se desprecia al maestro>>. (1)

Hoy podríamos decir que se priman las destrezas pedestres del futbolista, mientras se desprecian las aptitudes cerebrales del hombre de ciencia. 

La consecuencia de tal precariedad es que los maestros  - y sus familias -  sufrían no pocas veces la privación del alimento diario, llegando a morir de hambre - literalmente - en algunos casos. Valga como muestra la siguiente noticia publicada en la prensa de la época:
¡Qué vergüenza!
La agonía de un maestro de escuela. 

<<Lo que vamos a referir no es nuevo por desgracia, antes al contrario, tiene numerosos precedentes en un país como el nuestro, donde existe el contrasentido de abogar por el progreso y abandonar vergonzosamente la instrucción pública.
Esta falta es imputable a los liberales de ahora y a los conservadores de antes, y a los republicanos, y a los moderados y a los carlistas. Todos los elementos políticos han clamado por la protección al magisterio en la teoría. Pero en la práctica ¿que han hecho? Recordamos que en el período de la revolución de Septiembre, cuando el país renacía, ocurrían las mismas escenas tristes y vergonzosas que ahora. ¡Maestros mendigando el sustento y muriendo de hambre!
Esto es el baldón y la ignominia de un país a perpetuidad. No merecemos el nombre de liberales desde el momento en que toleramos estas, cosas. ¿Qué libertad política es esta que no empieza por amparar y proteger como la mejor base la instrucción pública?
Y vamos a referir ahora el hecho que motiva estas líneas:
En el distrito de Vélez Málaga HA MUERTO DE HAMBRE, un maestro de escuela, según se nos dice en carta que recibimos de allí con fecha 29 del actual, debiéndosele por el municipio de Vélez más de TREINTA MIL REALES.
¿Necesita comentarios este hecho?
En el transcurso de cinco años su martirologio fue horrible. Baste decir que estuvo sometido a un tratamiento de miseria; a toda clase de privaciones y a los efectos del hambre.
Durante ese lapso de tiempo dirigió solicitudes a todas las autoridades y centros de que dependió; escribió a las Cortes, a los ministros de Fomento, a los gobernadores y al municipio sin conseguir nada.
¿Puede haber un dato mas elocuente?
En Julio último dirigió un oficio al Sr. Gobernador de Málaga diciendo que cerraba su escuela para trabajar en cosa en que ganara algo que le permitiese comer porque se moría de hambre, y con motivo de haber cerrado la escuela, como lo hizo, fue el Sr. Inspector de enseñanza y al ver el miserable estado en que se encontraba el maestro, postrado en cama, demacrado y sin fuerzas, presentóse en el ayuntamiento y expuso el tristísimo estado del profesor, añadiendo que se moría de hambre.
En su consecuencia solicitó recursos a cuenta de lo mucho que se le adeudaba, pidió cantidades que le fueron negando, fue disminuyendo la petición hasta llegar A DOS DUROS para el que tenia un crédito de mil quinientos y ¿que creen, ustedes que sucedió? Qué el municipio no dio ni un real para aquel maestro que moría de hambre, y el inspector tuvo que socorrerle de su bolsillo particular con diez pesetas.
Así estuvo luchando largo tiempo con la miseria, hasta que la muerte puso fin a su existencia.
Esto levantaría inmenso clamor en cualquier otro país; aquí no; hemos caído tan bajo, y tan acostumbrados estamos a estas escenas, que ya nadie se impresiona que sucedan.
La historia de este mártir quedará olvidada como la de tantos otros de su clase, mientras en el Congreso continúa el debate sobre si los liberales ¡buenos liberales nos dá Dios!—se concilian o no se concilian con el presupuesto.
¡Qué sarcasmo!>>. (2)

Pero esta manifiesta desconsideración hacia el mundo de la educación y sus profesionales no era privativa de las autoridades municipales <<por carecer de sensibilidad y preparación para comprender la misión del maestro>>, sino que podía hacerse extensiva a todos los gobiernos de la época; no en vano España llegó a ser el único país de nuestro entorno que no tenía un ministerio de instrucción pública - o de educación, como diríamos ahora - ; ésta dependía del departamento de agricultura y obras públicas.
 
Así pues, cuando hoy vemos la poca importancia que nuestros gobernantes muestran hacia la educación y la falta de consideración social de la figura del maestro, conviene recordar que la cosa viene de lejos y que llueve sobre mojado.
 
Después de leer lo anteriormente expuesto,<<formen ustedes los comentarios que á bien tengan>>, decía el cronista.
Pues eso.
 
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(1) La Crónica Meridional (Almería), 29-04-1890, p. 1.
(2) La Crónica Meridional (Almería), 6-02-1890, p. 1.

domingo, 15 de diciembre de 2013

EL INFORME PISA. Por Alonso Martos.

 
Aún está caliente el horno del reformatorio donde se ha cocido la última reforma de la reforma de la educación reformada y ahora nos llega el dichoso INFORME. ¡Ay,Señor! ¡Éramos pocos y parió PISA! Es tozudo - el Informe -  y nos dice, una vez más, que estamos estancados en los lugares situados por debajo de la media de la OCDE;  vamos, que nuestro sistema educativo está instalado en la mediocridad y no hemos sido capaces de lograr una mejora sustancial en la última década.

El asunto no es baladí, porque el susodicho  no nos alerta de que nuestros centros educativos tienen pocas pizarras digitales o pocos ordenadores, sino de que los alumnos no saben leer bien. En efecto, estamos flojitos en comprensión lectora, que es la herramienta que incide sobre las demás materias;  y no perdamos de vista que la base del conocimiento está en el dominio de la lectura. Así, si no entienden el enunciado,  difícilmente podrán resolver un problema matemático. Además, no se adquiere el hábito lector si no se disfruta leyendo. ¿Cómo voy a leer si no entiendo lo que leo?

El Informe nos dice, asimismo, que el Lejano Oriente gana la carrera de la educación: los países y regiones que copan los siete primeros puestos son asiáticos. China y su área de influencia son los que nos ganan la partida. Pero, ¿qué tienen de "especial" dichos países? Entre otras cosas, las siguientes:

- Valoración social de la educación: Las familias chinas– y por extensión toda la sociedad - valoran la educación por encima de todo. Así una madre afirma que “puede ahorrar en ropa, en calefacción, incluso en comida, pero jamás escatimará un yuan en la educación de sus retoños. Siempre nos han enseñado que es lo más importante en la vida, una inversión indispensable. Porque sin educación no es posible tener éxito”.

- Esfuerzo personal y dedicación al estudio:  Según el diario el País, un adolescente chino entra en clase a las siete y media y vuelve a casa a las cuatro de la tarde; y muchas veces estudia hasta las diez de la noche, teniendo actividades extraescolares como inglés o piano. Así nos llevan uno o más cursos de adelanto.

Aquí conviene hacer una salvedad, compartiendo las palabras de Xu Anqi, profesor de Sociología de la Universidad de Fudan : "Es evidente que los resultados son muy positivos, pero también es cierto que la presión y la competitividad a la que están sometidos los alumnos desde muy pequeños pueden tener efectos negativos en su socialización y en su desarrollo humano, apartados que no analiza el informe PISA".

- Responsabilidad  y consideración de los estudios como un medio de promoción social: Cuando se le pregunta a un alumno por qué no debe suspender,nos responde que no se lo puede permitir, pues sus padres hacen un gran esfuerzo y sacrificio. Además, es la mejor manera de tener un buen futuro.

- Respeto y reconocimiento de la figura del maestro. En la cultura oriental se mantiene la influencia de la doctrina confuciana, para quien la figura del maestro es sagrada.
 
En nuestro país, la labor de los maestros, cada vez está menos reconocida. Mientras escribo esto, escucho en el telediario que hay un alto porcentaje de profesores amenazados por padres y alumnos.

- Implicación de toda la sociedad en la educación de sus jóvenes. Baste una anécdota para demostrarlo: Un adolescente chino de 15 años, de viaje por Egipto, dejó escrito con una piedra en las paredes del templo de Luxor : “Ding Jinhao estuvo aquí”. Fue descubierto por otro turista de su misma nacionalidad que lo publicó en su blog para denunciar la gamberrada. Después de que varios internautas descubrieran la identidad del joven grafitero, sus padres, pidieron perdón al pueblo egipcio y a toda China por el comportamiento de su hijo , resaltando que Ding se había dado cuenta de la gravedad de su conducta.

En una sociedad de más de mil trescientos millones de almas, se busca a este adolescente y, una vez localizado, se le impele a que pida disculpas.

¿Se imaginan una situación así en nuestro país? Desgraciadamente, hoy, sería más fácil imaginarse a unos padres españoles que "defendieran y justificaran" el comportamiento de su hijo.
 
A continuación vendrán los "analistas" a explicarnos cuáles son las causas y los causantes de que nuestros alumnos obtengan semejantes resultados: los políticos con sus leyes educativas no consensuadas, los maestros poco formados y menos motivados, el número de alumnos por aula, los inmigrantes, la inversión en educación, la dejación de las familias...No faltarán tampoco los negacionistas que digan que este informe no refleja la realidad educativa de nuestro país, etc. Amén.
Ahora bien, igual que los reformadores, la mayoría de estos "analistas" no ha pisado una escuela o un instituto en su vida como maestros o profesores. Pero, como de educación y de fútbol sabe todo el mundo en este país, prescindiremos de las opiniones de los profesionales de la enseñanza que diariamente van al tajo.

Veremos cómo tertulianos de todas las profesiones (Periodistas, jueces, médicos, pedagogos, psicólogos...)desfilan por todos los medios de comunicación “arreglándonos el mundo de la educación”. El día que inviten a un maestro - quizá "maestrillo" - a uno de estos programas,  habrá que tirar cohetes.

El juez Calatayud – por el que siento mucho respeto y admiración - recorrerá pueblos y ciudades, llenará salones de actos y recogerá masivos aplausos por decirnos que a nuestros hijos no se les puede consentir todo; que hay que saber decir no, que las cosas se consiguen con esfuerzo y que padres y profesores deben apoyarse mutuamente por el bien de los jóvenes. Pues bien, eso y mucho más decimos todos los días los profesionales de la enseñanza y nuestras palabras caen en saco roto.

 
 Ahora, los "técnicos y especialistas" que se marcharon a Finlandia a estudiar su sistema educativo, habrán de trasladarse al Sudeste asiático a hacer lo propio. Pero, mientras regresan con sus maletas plenas de soluciones, os propongo un sencillo ejercicio: salgamos a nuestras calles, busquemos a cualquier persona que ronde la cincuentena y lleve puesto el sentido común. Preguntémosle cuáles son los requisitos para ser un buen estudiante y para tener una educación de calidad.

 Probablemente nos responderá algo "tan simple" como que el primer deber de un estudiante es estudiar  ("codos",¿recordáis?) . Porque el estudio, amigos, requiere esfuerzo, tenacidad, dedicación (horas), sacrificio (no poder salir con los amigos, etc ). Trabajo, mucho trabajo. No me estoy refiriendo sólo a un ejercicio  memorístico - que también es necesario - sino a una actividad de comprensión, asimilación y dominio de los contenidos de las diferentes disciplinas. Y es que, cualquiera, por muy iletrado que sea, sabe que todo aprendizaje requiere un esfuerzo, un tiempo y una dedicación.
¿Están nuestros alumnos por la labor?
 
Nos dirá también que la la educación empieza en la propia familia, que los padres tenemos el deber de hacer un seguimiento de la actividad escolar de nuestros hijos, exigiéndoles que sean responsables; que periódicamente deberán ponerse en contacto con el profesor-tutor para cerciorarse de la evolución académica del alumno; que deberán apoyar la labor de los profesores y no los desautorizarán nunca en presencia de sus hijos.
¿Estamos los padres por la labor?
 
Añadirá, asimismo, que es imprescindible  contar con unos buenos maestros y profesores, bien formados, con vocación, seleccionados entre los mejores estudiantes y bien pagados.
¿Están nuestros dirigentes políticos por la labor?

Concluirá diciéndonos que la sociedad ha de tener como objetivo prioritario la educación y la formación de sus ciudadanos. Sin el apoyo de todos, la labor educativa se hace muy difícil.
¿Está nuestra sociedad por la labor?

Sabemos, por experiencia, que cuando un país decide fomentar el desarrollo de las piernas, tiene muchos y buenos futbolistas pero pocos científicos; y éstos, además, tienen que emigrar a otros países para poder investigar. Por ello, sería deseable equilibrar la situación, promoviendo, en mayor medida, el ejercicio neuronal de nuestros jóvenes.

 Corregir la situación en la que se encuentra nuestro sistema educativo no va a ser tarea fácil, mientras no se venzan las inercias e intereses corporativos e ideológicos que lo dificultan; y sobre todo, mientras toda la sociedad no se implique y reme en el mismo sentido. Para rectificar el rumbo, nada mejor que la educación, porque  como afirma  el recién fallecido Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

lunes, 14 de octubre de 2013

EL VALOR DEL SABER. Por Alonso Martos.


-“¡Estudia, hijo mío! Para que no tengas una vida como la mía y, además, porque el saber es muy bonito ” - aconsejaba un jornalero andaluz a su retoño, hace unos años.
Los padres siempre aspiramos a que nuestros hijos tengan una vida mejor que la nuestra, sobre todo si ésta es o ha sido muy dura.
 
La formación personal se veía como el mayor tesoro que podían adquirir los pobres. Era considerada como un elemento fundamental en la promoción social (“Para que no tengas una vida como la mía”). De ahí el dicho popular: “Un pobre estudiando y un rico durmiendo, éste va bajando y el pobre subiendo”. Pero, además, se valoraba el saber por el saber (“El saber es muy bonito”).
También era frecuente que los padres aconsejaran el estudio a sus hijos para que “el día de mañana fueran hombres de provecho”.

Son consejos cargados de sentido común y seso. Porque a través del estudio se llega al conocimiento, que hemos de poner al servicio de nosotros mismos y de los demás; a ganarnos la vida honradamente, lo que nos proporciona, a su vez, una satisfacción personal. También aquí aparece el aspecto de la formación personal y la dimensión social, en tanto que el saber adquiere su sentido completo cuando se pone al servicio de los demás.
Sin embargo, actualmente, parecen escasear las personas apasionadas del saber por el saber, cuya obra es fruto de una obsesiva curiosidad. Y también presiento que cada vez hay menos interés en la formación humanística. Ya lo advertía Ángel Ganivet cuando se quejaba de que “ nuestros centros docentes son edificios sin alma; dan a lo sumo el saber, pero no infunden el amor al saber, la fuerza inicial que ha de hacer fecundo el estudio cuando la juventud queda libre de tutela”.
 
Estudiamos más para Tener que para Ser. Se estudia para tener un título que nos servirá para tener un trabajo; y así poder tener un sueldo para tener un poder adquisitivo, que te permita tener cosas...mercancías...
 
¿Y el Ser? Estudiar para ser una persona culta, para ser una persona con espíritu crítico, con personalidad; para ser un librepensador, en definitiva.

A veces, educamos a nuestros hijos poniendo más énfasis en su formación profesional, que en su formación personal; orientándolos o aconsejándoles aquellas carreras que tienen más “salidas laborales” y orillando sus “gustos o preferencias por otras áreas del saber”.
No es raro oír a los niños desdeñar el estudio, argumentando que para qué van a estudiar, si luego también los titulados universitarios están en paro o en oficios que no se corresponden con sus estudios ni con su “categoría” profesional; lo que demuestra que no les estamos inculcando el valor intrínseco del estudio:Estudiar para saber, para su formación personal.
Y aunque los centros educativos no pueden ignorar el mundo que les rodea, con demasiada frecuencia los contenidos curriculares de nuestras universidades se ven influenciados, más allá de lo razonable, por “los intereses del mercado laboral”.
En algunas ocasiones quedamos perplejos y nos extrañamos de algunos “comportamientos impropios” de personas con formación universitaria. Nos resulta sorprendente, pongamos por caso, que alguien con “una prestigiosa carrera” no dé los buenos días al llegar a la sala de espera de la consulta médica...Su proceder nos parece “poco educado” y más propio de un “burro cargado de libros” que de una persona “con cultura”.
 
Cuenta Erich Fromm que "en épocas anteriores de nuestra cultura o en India y China, el hombre más valorado era el que poseía cualidades espirituales sobresalientes. Ni siquiera el maestro era única o primariamente una fuente de información, sino que su función consistía en transmitir ciertas actitudes humanas. En la sociedad capitalista contemporánea – así como en el comunismo ruso – los hombres propuestos para la admiración y emulación son cualquier cosa menos arquetipos de cualidades espirituales significativas.”(1) Las personas, en general, y los niños en particular, admiran a deportistas (futbolistas, especialmente), cantantes, estrellas cinematográficas... o personas que “han triunfado en la vida” (lo que significa: tienen mucho dinero).
 
Por su parte, García Lorca decía que “si llegaba a pasar hambre, no pediría un pan; pediría medio pan y un libro (...) Porque sin la cultura que fortalece el espíritu, los hombres se convertían en máquinas al servicio del estado, en esclavos de una terrible organización social”.(2) Puede decirse que por la ignorancia se desciende a la servidumbre, mientras que por el saber y la cultura, se asciende a la libertad.
 
El saber por el saber es el saber filosófico, el saber más elevado y superior de todos los que hay, según Aristóteles, porque es el saber más "inútil" de todos cuantos existen. Inútil porque no se busca en función de algo, sino que se busca a sí mismo.
 
Pero la Filosofía no es sólo un saber teorético. El saber filosófico también se dirige a la acción y a la práctica. Sí es " útil": sirve para formar personas capaces de pensar, de tomar decisiones por sí mismas, de cooperar y relacionarse positivamente con los demás, de posibilitar las herramientas adaptativas ante diversas situaciones...Lo que hace que estas personas sean más polivalentes que las que sólo  tienen una formación muy especializada y específica.
 
 No es necesario rebuscar mucho en la historia para encontrar aplicaciones prácticas de incalculable trascendencia e importancia. Baste pensar que los principios filosóficos de la Ilustración inspiraron la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada durante la Revolución Francesa; y que la voluntad mayoritaria de hacer realidad estos derechos, ha dominado la Historia Contemporánea occidental.
 
Para concluir, creo que una de las labores que la educación deberá llevar a cabo con mayor ahínco habrá de ser la formación de la personalidad de los alumnos - la famosa educación integral -, para que haya un equilibrio entre la formación profesional orientada al desempeño de actividades productivas y la formación personal, más acorde con las actividades ciudadanas. “Saber ser” y “saber estar” son saberes complementarios, porque hay que saber ser persona y saber estar en las distintas circunstancias de la vida.
 
El valor del saber está en relación directa a la “categoría humana” que proporciona a la persona, al tiempo que es la brújula que nos dice por qué caminos debemos transitar en la vida y cuáles debemos ignorar; y aunque compartamos el principio según el cual “Primun vivere deinde philosophare” (primero vivir, después filosofar), creo que podemos convenir con el poeta que: “Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan”.
 
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(1) Fromm, Erich: “El miedo a la libertad”.
 
(2) Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo, Fuente Vaqueros (Granada), en 1931.

 

viernes, 30 de agosto de 2013

EL PELIGRO DE UN MAESTRO. Por Alonso Martos.



"Entre los baremos básicos que pueden señalarse para calibrar el desarrollo humanista de una sociedad, el primero es a mi juicio, el trato y la consideración que brinda a sus maestros". (Fernando Savater).


Allá por la década de los setenta, cuando la Dictadura tocaba a su fin, decidí lanzarme “al mar perplejo de la enseñanza”(1) y empecé a estudiar la carrera de Magisterio.

Como me gustaba y me gusta mucho la música, me propuse aprender a tocar la guitarra en mis ratos libres. Porque era una canción sencilla y para que estudios y ocio fuesen en consonancia, inicié mis ensayos con “El maestro” de Patxi Andión. Mis sufridos compañeros de piso darán fe de ello, pues estoy seguro que no la habrán olvidado; y es prueba de su fuerte vocación, llegar a ser maestros sin haber aborrecido la profesión a causa de mi afición a las cuerdas.

Esta canción es un homenaje a los maestros represaliados durante la Guerra Civil y el franquismo y un reconocimiento a su labor alfabetizadora; al esfuerzo por sacar de la oscuridad a un pueblo… Porque los republicanos progresistas convirtieron a estos profesionales en protagonistas de la regeneración social que intentaban llevar a cabo: "El maestro es el primer ciudadano
de la República" .Todo un reconocimiento a los “portadores” de la cultura, del saber liberador, de las luces.... “La educación os hará libres”, decía José Martí.
En “Historia de una maestra”, Josefina Aldecoa rememora aquella época de pobreza, ignorancia y opresión, y muestra el importante papel de la enseñanza y de aquellos que lucharon por educar un país.
La represión franquista fue especialmente dura con este colectivo. (Depuró a unos 60.000 maestros). Esos puestos fueron ocupados por afectos al régimen (en algunos casos, sin la carrera docente:excombatientes, mutilados de guerra, etc.) imponiendo una "aberrante mitología pseudoeducativa".(2)
Como nos describe la referida canción, el maestro es percibido por los poderes fácticos y las élites locales como un peligro porque es el despertador de conciencias y porque lucha por culturizar a los "postergados" (3). Los grupos sociales dominantes defienden una "educación secuestrada por el temor a Dios, donde razonar es menos importante que memorizar y la creencia tiene mucha mayor jerarquía que el escepticismo"...(4). Añadiendo a todo ello, el otro pilar básico: La Formación del Espíritu Nacional (FEN).
 Sin embargo, en “el segundo franquismo” - década de los sesenta y primeros setenta - tecnócratas y aperturistas llevan a cabo una importante transformación económica. Ésta genera profundos cambios sociales y de mentalidad que demandan mayores cotas de libertad y la necesidad de una adaptación del sistema educativo a la nueva realidad. Se produce así, la reforma del mismo con la Ley General de Educación de Villar Palasí (1970), que pretendía la equiparación con Europa y extiende la enseñanza básica gratuita.

Con la idea de prestigiar la carrera docente, el plan de estudios de 1971 - Plan Experimental - elevó considerablemente el nivel de conocimientos exigidos para llegar a ser Profesor de Educación General Básica  - nuevo nombre del Maestro de Escuela -. Además, integró a las antiguas Escuelas de Magisterio en la Universidad. Al finalizar los estudios se obtendría el título de Diplomado y se tendría acceso a las enseñanzas de segundo ciclo universitario - Licenciaturas -. 


 Escuela Unitaria, años 50.(En el Pilar, Overa. Foto de Salvador Navarro para Overa Viva).
En el período democratico pusimos todas nuestras ilusiones en una enseñanza también democratizada, eje de la transformación social y valedora de la igualdad de oportunidades; capaz, asimismo, de cumplir una serie de requisitos: "la recompensa al esfuerzo, la preparación técnica, la solvencia científica, la promoción justa en una sociedad abierta, el vigor de una cultura que permitiera adquirir conciencia social y destreza profesional"(5), armonizada con la rectitud cívica de los jóvenes y adolescentes...

Sería injusto no reconocer que, en este período, se han producido importantes avances: la extensión de la escolarización abligatoria hasta los 16 años, progresos en la igualdad de oportunidades. (Nunca hubo tantos hijos de trabajadores en la Universidad. España es el octavo país con más alumnos brillantes procedentes de clases bajas). Lo mismo puede decirse de la igualdad de sexos (Las mujeres universitarias superan a los hombres en muchas carreras, cuando hace 30 años eran una minoría). De igual modo, cabe destacar  la participación democrática de padres, alumnos y profesores en los diferentes órganos representativos de la enseñanza...

Todo esto se ha realizado con las dificultades añadidas que supone haberse   incorporado al sistema educativo un importante contingente de alumnos inmigrantes, con su enorme heterogeneidad de idiomas, culturas y niveles educativos (Pasaron de ser el 1,4% de los escolares en 1999 al 10% en 2008). Para ello se han tenido que elaborar programas de apoyo y de compensatoria, planes de acogida, etc.

Ahora bien, creo que ha habido un deterioro de la enseñanza y  un retroceso en la valoración social del maestro; se ha producido un desprestigio de la función docente. No sólo se nos quita la autoridad moral, o el reconocimiento social, sino que también quieren despojar a esta profesión de la "aureola del saber". En efecto, recientemente se han aireado en diferentes medios de comunicación las lagunas formativas o de conocimientos de los maestros, publicando los errores cometidos en unas Oposiciones de Primaria en la Comunidad de Madrid.

Con unos "maestros así" puede entenderse que nuestros presidentes de gobierno, ministros y demás timoneles del país no sean capaces de pronunciar un discurso, si no lo llevan escrito, o su bajo nivel de conocimiento de inglés, etc. Que nuestros médicos tengan una letra ilegible. Que muchos periodistas escriban con faltas de ortografía. Que haya profesores de universidad que apenas hacen otra cosa que dictar unos apuntes o leerlos proyectados sobre una pantalla. Que tengamos especialistas en Ciencias de la Educación cuya máxima aportación pedagógica ha sido llamar a la pizarra "panel vertical de aprendizaje", y "segmento de ocio", al tiempo de patio o recreo de toda la vida... Que las sucesivas reformas no hayan tenido en cuenta la realidad de las aulas, la opinión de los profesionales o la necesidad de un acuerdo político permanente sobre los conceptos básicos del modelo educativo.

Quizás también pueda entenderse que entre las doscientas universidades mejores del mundo, no haya ninguna de nuestro país. Que en todos los informes internacionales sobre educación, España figure en los puestos más bajos de los países de la OCDE... Que uno de cada tres españoles no lea un libro en su vida... Que, en una sociedad donde la televisión entra en todos los hogares, no haya un buen programa sobre educación, donde los profesionales que acuden diariamente al tajo, junto con padres y alumnos, puedan explicar sus experiencias,  debatir, responder a preguntas...
Desconocemos los errores cometidos por policías, bomberos, enfermeros, administrativos, jueces, etc. en sus respectivas oposiciones, aunque pueden adivinarse los mismos, habiendo tenido unos enseñantes "tan mal preparados".

Admitamos que existen esas deficiencias formativas en nuestros futuros docentes. Entonces cabrá preguntarse cuáles han sido las políticas educativas de los sucesivos gobiernos. Cómo y quiénes han diseñado los planes de estudios de la carrera de Magisterio. Con qué criterios se han seleccionado los contenidos curriculares de las diferentes asignaturas. Qué profesores han impartido las clases, evaluado y aprobado a estos maestros. Qué inspectores han supervisado el proceso...

Pues bien, una crítica seria, responsable y constructiva no debería recaer sólo sobre estos  “chivos expiatorios”, sino en todo el sistema educativo y por extensión, en toda la sociedad  por haber "permitido" la progresiva degradación de la enseñanza. Para decirlo con palabras de García de Cortazar : "Entonces, cuando empezábamos la andadura de nuestra democracia, era cuando debían haberse alzado las voces para que todo el mundo entendiera que la nueva España sólo podría cumplir sus expectativas respetándose a sí misma, siendo una nación por fin dispuesta a ofrecer una verdadera igualdad de oportunidades, por fin preparada para recompensar el mérito de quienes se esforzasen, por fin exigente con la calidad de su profesorado, por fin rigurosa con quienes debían estar bajo el amparo de una verdadera autoridad académica.
Pero cuando todo empezaba, en la constitución de España como una democracia moderna, de cuyo sistema educativo dependía la mayor parte de su calidad social, se prefirió seguir otro camino(...)

La autoridad de los docentes fue desvastada por una legislación que la identificó miserablemente con el autoritarismo. La distinción del trabajo personal fue sustituida por la unánime mediocridad. El derecho de los enseñantes a una promoción basada en los méritos cedió el paso a la acumulación de inertes años de servicio. El ambiente de las aulas abandonó cualquier carácter formativo, entregado a una penosa excitación pedagógica y renuncia a la complejidad del conocimiento. La participación de los padres en la formación de sus hijos dio paso a la inaudita insolencia con la que solicitaban que se les regalaran títulos académicos, y a la no menos preocupante capacidad de amedrentar a aquellos profesionales que trataban de inculcar un mínimo sentido del decoro y la disciplina a sus alumnos (...)  En ninguna parte como en España se ha vivido a tanta velocidad y con tal profundidad el agotamiento de referencias culturales, la carencia de sentido ético en la vida social, la aspiración al medro, la picaresca en la promoción, la relajación de nuestra rectitud moral. Todo ello tiene que ver con el periodo de formación de varias generaciones de españoles: fue más fácil ceder a las presiones de la demagogia, de los intereses corporativos, de las expectativas lacias de los perezosos y de la sobreactuación infantil de padres protectores” (6).



Una mente "malpensada" podría inferir que, cuando la mediocridad se instala en las altas esferas  sociales, no interesa que la luces la dejen al descubierto. Es así como poco a poco se han ido cargando el sistema educativo, con la finalidad de que una sociedad aborregada y a oscuras no pueda removerles el puesto a "las buenas gentes del pueblo". Nos quieren sedados, mejor que despiertos... “¡Qué suerte para los líderes el que los hombres no piensen!” Una población instruida y formada conoce sus derechos, exige, protesta, critica, desautoriza y censura el proceder de sus dirigentes cuando no está de acuerdo con ellos. En este sentido, podríamos explicarnos la tolerancia abúlica con que el ciudadano enfrenta  la corrupción que diariamente abre noticiarios y llena portadas de periódicos.
Claro que también podría llegarse a la conclusión inversa ; es decir, que esta mediocridad no es más que un subproducto del deterioro de la enseñanza.

El Maestro, elemento fundamental en el proceso de enseñanza.
 
Paradójicamente, esta misma sociedad exige a la escuela y a sus profesionales  que "resuelvan todos sus problemas". Así, a las funciones tradicionales del maestro se suman las que se refieren a la educación vial, sexual,  para la salud, para la ciudadanía ...
En definitiva, maestros y profesores han de formar e instruir a las futuras generaciones, en las cuales basamos el progreso del país. Consideramos, pues, que la riqueza de las naciones y su peso en el mundo depende de la educación de sus niños. O sea, que casi todo empieza y acaba en la escuela.

Pues bien,  una sociedad que carga sobre los hombros de unos profesionales tan alta responsabilidad, debería poner todo su empeño en una exquisita  formación y selección de los mismos. Podríamos decir que el grado de exigencia para ser maestro o profesor debería ser el máximo - dadas las expectativas puestas en esta profesión -  como pasa en otros países cuyo sistema educativo se toma como modelo en muchas ocasiones. En Singapur o en Finlandia a los profesores de preescolar se les exige una nota muy alta, realizan estudios durante cinco años y todos tienen un máster. "Los padres saben que están muy preparados y los alumnos, que ser profesor es muy difícil y que los suyos están entre los mejores del mundo. El prestigio social de un profesor finlandés es muy alto y muchos de los alumnos con mejores calificaciones quieren ser docentes".(7)
Recuerdo cuando aquí se reivindicaba el cuerpo único de enseñantes, donde cada profesor, fuese de infantil o de universidad debería tener el mismo prestigio profesional y la formación necesaria para desempeñar su función de la mejor manera posible. Y esto en base a la consideración de que a la hora de edificar una pared, tan importante es la primera piedra como la última. Es en la infancia donde se asientan las bases del adulto. Todo ha quedado en el olvido. Ahora, sólo sabemos pedir "unos majestuosos cestos, pero sin proporcionar los mimbres para hacerlos y, en algunos casos, con las manos atadas."

La educación del pueblo no puede dejarse en manos del primero que pase por la puerta de la Universidad. Por más que lo diga el tango(8), "no es lo mismo un burro que un gran profesor".

No puede ser que la nota de acceso a la carrera de Magisterio sea de las más bajas, porque se convertirá en una "carrera refugio" de aquellos que no han podido acceder a la Universidad  a cursar los estudios elegidos en primera opción o han "fracasado" en el intento.

No puede ser que el ingeniero agrícola o el biólogo - "a los que nunca les gustaron los niños" - decidan dedicarse a dar clase, una vez que han sido derrotados por el paro. Así, con un simple CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica) cambian el campo o la célula por "esos locos bajitos" a los que hay que enseñar.
No puede ser que le demos carta de validez a la despectiva consideración, según la cual “el que vale, vale; y el que no,  para maestro de escuela".

No puede ser, en definitiva, que puedan ejercer esta profesión aquellas personas que no estén "capacitadas" para ello.
...Y no puede ser... porque cualquiera no puede ser maestro: "Un educador que no siente gusto por su trabajo es un esclavo de su medio de sustento y un esclavo no podría preparar hombres libres y audaces; no podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños si vosotros ya no creéis en esos sueños”(9). El trabajo adquiere dignidad cuando se quiere y se disfruta con él, cuando se tiene una alta estima al oficio de maestro.
El ejercicio de esta profesión depende tanto de su formación como de su propia personalidad. Requiere los conocimientos propios de las áreas de su especialidad y también de diversas áreas transversales, lo que da un cierto carácter enciclopédico a dicha formación. Pero también ha de tener una serie de actitudes y habilidades individuales y sociales como capacidad de empatía, de escucha, ser motivador, capacidad para sacar lo mejor de cada alumno, ser resistente al estrés, ser amigo, querer a los alumnos y, por tanto, ser cariñoso y simpático con ellos, tener autoridad moral, tacto pedagógico...

Permitidme la insistencia. Ser maestro es algo muy importante y cualquiera no puede serlo. Porque el maestro es un “despertador del espíritu, un removedor de ideas, destructor de malos hábitos y violentador de tradiciones...Debe ser ese inoportuno que molesta a los adultos sólidamente instalados y que reclaman obstinadamente la parte vital de una infancia sacrificada”. (Freinet). Debe ser partidario de la justicia y del progreso, tiene que poner al alumno en situación de hacerse y hacer preguntas y exigir respuestas; o sea, en situación de pensar de forma crítica.

Sí, amigos. No estoy describiendo a un "superhombre" o a un ser sobrenatural. Me estoy refiriendo a una persona humana, "demasiado humana", que ama la vida, que también comete errores y los reconoce, que no lo sabe todo y tiene dudas, que aprende con los niños y de los niños...

En definitiva, ser maestro es algo muy serio e importante, bonito y gratificante. ¿Acaso no es bonito ser parte activa en la formación de personas? Pero, por encima de todo, ser maestro es ser y dar ejemplo, de palabra y obra; es ser fiel a sí mismo y a sus ideas dentro y fuera de la escuela.

Es así como el docente obtiene  su máxima recompensa: que al cabo de unos años, tus alumnos te reconozcan por la calle y sientan una gran alegría porque han encontrado a "su maestro" - o a "su profe" - de la infancia, al que han recordado con cariño muchas veces, después de dejar la escuela.


Cabe añadir, por último, que es la sociedad, somos todos los que debemos exigir que la formación de nuestros hijos esté en las mejores manos. También debemos dar apoyo a la labor de  los maestros y profesores  y colaborar con ellos, pues todo ello redundará en beneficio de nuestros hijos y de la sociedad en general.

Pero si nuestras aspiraciones se ciñen a que  nuestros jóvenes sean educados y enseñados por meros "vigilantes de aparcamiento", entonces "las buenas gentes del pueblo pueden tener tranquilo el sueño, porque habrán librado a sus hijos del peligro de un maestro".

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(1).Savater, F : El valor de educar.
(2).Savater : O.C.
(3).José Mújica, Presidente de Uruguay.
(4).Savater : O.C.
(5).Fernando García de Cortázar: La destrucción de la enseñanza.
(6). F. García de Cortazar : O.C.
(7). Inger Enkvist
(8) Cambalache de Enrique Santos Discépolo.
(9). Celestin Freinet.