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viernes, 8 de julio de 2016

LA PERSPECTIVA DE GÉNERO Y EL "GÉNERO TONTO". Por Alonso Martos.

De un tiempo a esta parte, vengo observando, en el uso del lenguaje, una hipersensibilidad hacia las "cuestiones de género" o de sexo, hasta el punto de que "algunos y algunas candidatos y candidatas a cargos y cargas públicas" hablan de la "perspectiva de género". Pues bien, como la perspectiva puede ser un punto de vista desde el que se trata un asunto, estaríamos ante una específica "filosofía de género", cuyo objetivo sería librar una cruzada contra el patriarcado opresor, empezando, eso sí, por el lenguaje. 

Y es que parece ser que ha calado en un sector de la sociedad española lo que podríamos denominar la "gramática bibianesca", en honor a la que fuera ministra de igualdad en el gobierno socialista de Zapatero: esa "innovadora del lenguaje" que pasará a la historia por lo de miembros y "miembras", amén de por haber creado el "teléfono para hombres" mediante el que cualquier "miembro del género macho", podía asesorarse en temas de igualdad de sexos; servicio que duró unos meses, previo dispendio de casi medio millón de euros. 

Con frecuencia, los discípulos y discípulas de Dña. Bibiana(1), identifican género con sexo, cuando ambas palabras no son exactamente lo mismo, pues el concepto de género es mucho más amplio que el de sexo. Así podemos ver cómo hay seres que tienen género, pero son asexuados; lo mismo que parece haber  muchas personas con sexo pero asesuadas.

Bastaría con darse una vuelta por un mercadillo para comprobar cómo algunos vendedores tienen por costumbre "vocear" su mercancía al grito de ¡vaya género que llevo hoy, nena! Y como parece razonable pensar que no se refieren al sexo que llevan ese día, lo más probable es que nos muestren un retal de tela asexuado, cuyo género podría ser, pongamos por caso, el algodón.

No obstante, la antedicha ministra, sentó cátedra y ahora muchas personas usan indistintamente género y sexo como conceptos idénticos. Así puede leerse en un periódico que <<Facebook activa la opción de género neutral en España...para satisfacer todas las opciones de género... Más allá del convencional hombre o mujer, estará la opción de género neutral... El usuario podrá elegir el pronombre que haga referencia a su persona: hombre (él), mujer (ella) o neutral (ello)>>.

Pues sí, amigos, ahora no sólo podremos tomar un café con él o ella, sino que ampliaremos nuestras amistades compartiéndolo con "ello", que no es ni hombre ni mujer. Y si alguien no se considera ni macho ni hembra - que en su derecho está, como de pensar que es un marciano - también puede haber quien se sienta ambas cosas.

Ese parece ser el caso del dirigente de IU, Cayo Lara que, refiriéndose a los corruptos, afirma que <<nos han robado a todos y a todas; a cada uno y cada una de nosotros y nosotras>>. Y como estos pronombres personales son inclusivos, podemos deducir que este señor pertenece a ambos géneros o sexos. Debe de ser hermafrodita o ... ¿hermafrodito, quizás?

Habitualmente, nuestros políticos, que no andan muy sobrados de luces, son una inagotable fuente de innovación en el ámbito del lenguaje. Fijémosnos en la propuesta de Podemos de cambiar el nombre del Congreso de los diputados por sexista. Dicen que debería suprimirse "de los diputados", aduciendo que tampoco los ayuntamientos añaden "de los concejales".


Estos señores también han convertido a los reyes magos en reinas magas por lo que cabe esperar que, con esa varita mágica de la perspectiva de género, pronto podamos contemplar en el Belén a una niña Jesusa o a los cam-"ellos" de género neutro. 


Más liberador será, aún, que en nuestras escuelas se narren las andanzas de  La Quijota, donde una caballera andante con tan poco juicio como sus mentores, brindará sus hazañas al sin par  Dulcineo del Toboso...<<¡Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras!>> (2).
También la Junta de Andalucía está metida de hoz y coz - sobre todo de coz - en el tema de la perspectiva. Ahora nos aconseja abordar las investigaciones arqueológicas desde la perspectiva de género o evitar el uso de una serie de palabras en aras de la "igualdad de géneros"; verbigracia: no debemos decir los niños - sustantivo genérico -, sino la niñez, por lo que ya no veremos a los niños jugar al fútbol o asistir a la escuela, sino que lo que estaremos contemplando será toda una etapa de la vida de las personas que es la niñez. Desconozco si en el mismo barco que ha enviado al destierro a los niños, también ha embarcado a los idiotas, aunque nos haya dejado en tierra a la idiotez.

Y como la mencionada idiotez navega con viento a favor, ha ampliado su área de actuación hasta el punto de que "algunos y algunas libertadores y libertadoras del género hembra" proponen una menstruación progresista con copa incluida. Cabe, asimismo, que una concejal barcelonesa se queje de que los urinarios públicos no tienen perspectiva de género o que proponga <<viviendas diseñadas a partir de una nueva sensibilidad de género, con el objetivo de romper jerarquías y el binarismo, así como la repartición tradicional de roles>>. La "frasecita" es para enmarcarla y ponerle música; por sí sola vale los cinco o seis mil euros mensuales que cobra la "miembra" del gobierno municipal.

Pero la palma se la lleva la alcaldesa, Ada Colau, quien en su contienda antipatriarcal ha realizado el mayor acto de ingeniería lingüística imaginable, creando el vocablo "mujeraje"; es decir, un homenaje hecho por o para mujeres.¡Y el señor Azúa la quería poner a vender pescado! ¡Qué falta de perspectiva, D. Félix! Esta mujer tiene madera de académica de la lengua y en política le espera un brillante futuro: si con lo de "miembras" Dña Bibiana está en la "ONU mujeres" como asesora especial y con un envidiable sueldo...¿adónde puede llegar la señora Colau?

Entenderéis, amigos, que en este punto  rememore aquellas palabras de Flaubert, cuando exclamó:<<Estoy asustado, aterrorizado, escandalizado por las gilipolleces cardinales que gobiernan a los seres humanos>>.

Me pregunto qué hubiera sido del "género femenino" de este país  sin la infatigable lucha de estos dirigentes políticos en favor de "la transversalización de la igualdad en la política española, así como en la igualdad de género y la perspectiva de género". Habrá, pues, que hacerles un gran <<mujeraje>> como reconocimiento a su impagable labor.

Eso sí, mientras destruyen el lenguaje de esa manera tan penosa e insufrible, se mantiene la vergonzante discriminación salarial que sufren algunas mujeres, por el mero hecho de serlo. Y es que, cuando la necedad es la estrella-guía de una sociedad, sólo podemos esperar las banalidades más ridículas y extravagantes por parte de un hatajo de molleras huecas que no sirven ni para escuchar si llueve.

De seguir así, pronto se hará necesario la ampliación de las opciones de género con la casilla del <<género tonto>> a fin de poder adscribir a tantos miembros y "miembras" carentes de seso. Hoy, entre tanto animal de pezuña, nadie se extrañaría de que Calígula nombrara senador a su caballo.
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(1) Podría decirse que esta "egresada de honor" por la Universidad de Cádiz, también tenía buena "perspectiva de número" pues, con sólo unos meses de experiencia laboral en una caja de ahorros, pasó a ocuparse de los "asuntos de género", llegando a ministra con 31 años; y sabido es que hay destacadas diferencias numéricas entre el sueldo de una novata bancaria y el de ministra.
(2) Parece ser que esta frase no aparece en el Quijote.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

PERSONAS DE "COLOR". Por Alonso Martos.


A los niños de mi generación nos enseñaron en la escuela que, según la clasificación de Lesson, las razas humanas eran tres: blanca, amarilla y negra.

Hoy se considera que las razas humanas  no existen o que todas las personas pertenecemos a la misma “raza”.

La mayoría de la gente tiene la piel morena. Que los europeos del norte sean muy blancos o los centroafricanos muy oscuros, es el resultado de procesos adaptativos relacionados con el clima y la incidencia de los rayos solares. Por tanto, parece lógico pensar que hace miles de años todos serían morenos.

Por otro lado, aunque convencionalmente llamemos colores al blanco y al negro, parece ser que físicamente no lo son.

Pues bien, con cierta frecuencia escucho la expresión “personas de color” para referirse a individuos de piel negra o muy morena. O sea, lo que siempre hemos entendido como personas de “raza negra”. Porque si a usted le dicen que un “atleta de color” ha ganado la carrera de los cien metros lisos, seguramente entenderá que la ha ganado una persona de piel negra, no un oriental o un blanco. O ¿es que habrá quien piense en una persona azul o verde?

Entonces, ¿a qué viene el eufemismo? Parece ser que algunos creen que es ofensivo, duro o malsonante llamar negro a un negro. Pero, ¿por qué ha de serlo? ¿Acaso lo es llamar blanco a un blanco? Pienso que objetivamente, “el pecado no existe; sólo está en la prejuiciosa y pervertida mente del moralista”. Y si alguien lo dice con intención de ofender, es que tiene las luces más cortas que las mangas de un chaleco y, además, es un un xenófobo y un racista.

Si yo fuera “negro” no me gustaría que se dirigieran a mí como una “persona de color”. Es lo que le pasa a Cécile Kyenge - la primera ministra negra en la historia de Italia - quien indicó a los que dudaban si llamarla ministra de color o afroitaliana: - “No, yo no soy de color; yo soy negra”. Nada de andarse por las ramas de la cursilería; al pan, pan... La ministra de integración también aclaró que los insultos racistas no le afectaban, porque su objetivo era demostrar a los inmigrantes que ellos también podían salir adelante.

Aunque pienso que los defensores de esta especie de “asepsia del lenguaje” lo hacen con la mejor de las intenciones, también creo que no siempre aciertan en sus propuestas; por tanto, me niego a seguirlos de forma acrítica. Y he de confesar que algunos de esos creadores del lenguaje políticamente correcto, esa especie de “macarras de la moral lingüística” que diría Serrat, me ponen negro. ¡Bueno...qué digo! Me ponen “de color”.

lunes, 30 de septiembre de 2013

NOMBRES Y APELLIDOS "VULGARES". Por Alonso Martos.


Hace poco he sabido que un concejal convergente del Ayuntamiento de Barcelona se ha cambiado el apellido García por Freixedes.¿Sufrirá algún síndrome identitario? Quién sabe, sus razones tendrá el hombre.

Pero me ha venido a la memoria el comentario que, en cierta ocasión, me hizo una señora catalana, de nombre muy catalán y apellidos catalanísimos. Decía, que los nombres y apellidos castellanos eran muy vulgares. Porque claro, eso de llamarse Carmen, Alberto o Antonio es una auténtica vulgaridad.

Seguramente esta señora no se había apercibido de que con un pequeño toque de distinción podían quedar como los chorros del oro. Veamos: Quitemos una letra a los nombres citados y ya verán ustedes cómo la noche se hace día. Así Carme, Albert o Antoni quedan exentos de cualquier pizca de vulgaridad.
 
Si no queremos ahorrar letras – para no dar pábulo a la fama de tacaños - podemos añadir alguna. Así José pasará a ser Josep; Ana, Anna y... santas pascuas.

Pero, prescindiendo de restas y adiciones, bastará un pequeño cambio para darles rango y finura. Joaquín pasará a ser Joaquim; Carlos, Carles... Que Joaquim mantiene un cierto regusto vulgar, pues llámese Quim y tendremos la distinción en persona.

Aunque la opción más aconsejable es elegir el nombre que menos se parezca a su homónimo castellano. Valga como muestra Bartomeu por Bartolomé o Cristòfol por Cristóbal. Con todo, siempre encontraremos a alguien que piense que el culmen de la finura y la distinción sería bautizarlo como Christopher.

¿Queréis ponerle la guinda al pastel? Pues llamémosle Cugat a Cucufato y estaremos ante la distinción superlativa.
Pero, como siempre ha de aparecer algún contratiempo, éste se presenta con los nombres que son igual en castellano que en catalán. A saber: Nuria, Ramón...¿Cómo se les ocurrió ponerle a todo un conde catalán el nombre de Ramón Berenguer? Lo de Berenguer, pase, pero ... ¿Ramón? Parece ser que, entonces, no consultaban al oráculo para elegir el nombre, lo cual explicaría que su padre se llamara Berenguer Ramón. Aunque también tiene arreglo la cosa: Ponemos o quitamos una tilde y quedan inmaculados. Nuria será Núria y aquí paz y allí gloria.

Me hago cargo de la vergüenza, el sufrimiento y las penalidades que habrá padecido la señora, habiendo tenido como President de la Generalitat a un José con un apellido que da nombre a un tipo de vino andaluz.
 
Y es que con los apellidos pasa otro tanto. ¿Va a ser lo mismo llamarse Pep Guardiola que Pepe Hucha o Pepe Alcancía? -que por estas dos palabras puede ser traducida Guardiola-. Otro tanto podemos decir de Felip Puig (Felipe Monte) o apellidos como Vilanova (Villanueva), Sabater (Zapatero), Fontcuberta (Fuentecubierta)... Y no digamos con Deulofeu (Dioslohizo) , que así solían apellidarse los llamados hijos “naturales” para diferenciarlos de los otros, que debían ser...ehhh... ¿artificiales, quizás? Imagínense: Arturo Dioslohizo, Pascual Fuentecubierta...¡Qué ordinariez más vulgar o qué vulgaridad más ordinaria!

En otras zonas de nuestra “plurinación” han esquivado la vulgaridad bautizando a sus retoños con nombres en otros idiomas como Iván (Juan, en ruso) o Jennifer (Genoveva, en inglés). Y si han querido añadir clase y categoría, pues... ¡Nombre compuesto y sanseacabó! Buenas muestras de ello serían: Melanie de los Dolores o Jonathan de la Cruz.
Ahora bien, lo ideal sería que el bable, aragonés, panocho o andaluz ascendieran a la categoría de "lenguas propias y vehiculares" en sus respectivos feudos. Así podrían lucir sus "Cuadongas, Chesuses, Penchos, Curros o Zebastianes" sin desmerecimiento o complejo alguno...
 
A los castellanos siempre les quedarían opciones ingeniosas como la de aquella humilde familia que, viendo que su hijo tenía mucho futuro como predicador, buscaron un nombre a la altura de los púlpitos. Llamáronle Gerundio Campazas, alias Zotes. Lo del nombre se debía a que en su vida de estudiante, en una ocasión, había acertado esta forma verbal, lo cual fue motivo de júbilo en la aldea ... El apellido, pareciera tener más relación con el cultivo de la tierra que con el de la inteligencia. Y ya se sabe que en los pueblos y aldeas es frecuente el mote, el cual puede que tuviera que ver con su rendimiento escolar.
 
Y aunque éstos pueden presumir de "Sinforosos, Filogonios, Restitutos, Silvestras, Pomposas o Veremundas", que no se lleven a engaño: Por más que se estrujen los sesos nunca alcanzarán la hidalguía de un Bazkoare Iturriagaetxebarría.

Y entre tanta distinción y brillo, siempre habrá "Juanes, Franciscos, Anas e Isabeles" que irán por este mundo con la frente muy alta, luciendo con orgullo apellidos como García, López o Martínez; los mismos que podrán ejercer el derecho de cambiárselos, si lo creen oportuno.
Por lo demás, llámese cada cual como le plazca que "pa mí to er mundo es güeno" y también los nombres; porque sabido es que el hábito no hace al monje y que lo importante es la persona y sus acciones. No creo que nadie "en su sano juicio" encuentre muchas diferencias de "vulgaridad" entre José, Joseba, Xosé o Josep.
O... a lo mejor sí.


 

lunes, 16 de septiembre de 2013

"CHÉRIGAN": UNA PALABRA ALMERIENSE. Por Alonso Martos.

"Chérigan" es un vocablo almeriense que da nombre a una tapa que podemos degustar en muchos de nuestros bares. 
 
Es difícil situar históricamente el origen de las tapas. Informaciones "wikipédicas" afirman que fue el rey Alfonso X “el Sabio” quien dispuso que, en los mesones castellanos, no se sirviera vino si no era acompañado de algo de comida, para evitar que se subiera rápidamente a la cabeza. En las ventas, eran frecuentes las trifulcas entre arrieros como consecuencia de los efectos del vino. Ya que “es un líquido tan sutil que se sube al púlpito del cerebro a predicar; pues de un cuartillo se va a siete y de siete a... siete mil (Así lo recitaba, al modo juglaresco, mi buen amigo: El Cañón de Overa)”.

Para que no cayeran moscas, mosquitos... en la jarra o copa de vino, se tapaba ésta con una loncha de jamón, rodaja de embutido, cuña de queso o un trozo de pan. De ahí su nombre: Tapa, porque tapaba el recipiente.

Hay quien sitúa su origen en tiempos más cercanos , aunque coincide en que su protagonista es otro rey. En una visita oficial de Alfonso XIII a Cádiz, éste se paró a descansar en un famoso ventorrillo y pidió una copa de vino. Habiéndose levantado una polvareda, el camarero tuvo la ingeniosa idea de colocar una lonchita de jamón en el catavinos real con la finalidad de que no entrara arena en el recipiente. A Su Majestad le gustó la idea, se comió el jamón, bebió el vino y pidió otro pero con tapa.

Aunque no sería descabellado pensar en su origen popular, pues en las dilatadas jornadas laborales , los trabajadores tuvieron la necesidad de ingerir una pequeña cantidad de alimento que les permitiera llegar a la comida principal.

En cuanto a su origen geográfico, tampoco faltan los atrevidos que lo sitúan en Almería o, ampliando un poco el marco, en Andalucía. Ya se sabe, con facilidad le damos nacimiento en nuestra tierra a lo que consideramos bueno o positivo, mientras desterramos con celeridad lo que no goza de estas cualidades.

Sea como fuere, nadie que haya pasado por el Sur negará la variedad y excelencia de nuestras tapas y el fomento de las relaciones sociales derivadas de la práctica del "tapeo".
 
Sin embargo, es probable que pocos sepan el origen del nombre de la tapa que nos ocupa: El "Chérigan".
Chérigan de jamón.
Y es que allá por los sesenta, cuando en Almería, que era “el Hollywood español”, se rodaban los “spaghetti western” y en el desierto de Tabernas algún sheriff perseguía a los forajidos, - o los indios y los vaqueros dirimían sus diferencias a tiro y flechazo limpio - había en el Paseo de nuestra capital una famosa cafetería por la que desfilaba lo más granado de la sociedad almeriense: El Café Colón.

También pasaban por allí los famosos actores y actrices que venían a nuestra tierra a rodar todos los “buenos, feos y malos” peliculeros habidos y por haber. Sobra decir que, en la tierra de la mujeres guapas, la belleza la ponían nuestras paisanas y los hijos de éstas, que para no dejarlas en mal lugar, se parecían a sus madres.

Como no podía ser de otra manera, los gringos daban buena cuenta de nuestros excelentes vinos y cervezas a las que, como es preceptivo en nuestra tierra, acompañaban sabrosas y exquisitas tapas. El cocinero, al que apodaban el sheriff, preparaba una tapa con una rebanada de pan de forma alargada a la que, después de tostarla y untarla con alioli o tomate, añadía atún, jamón, queso...Por su forma y quizás por el ambiente pistolero, dieron en llamarla “The sheriff gun” (La pistola del sheriff).

No tardaron mucho los almerienses de la época en poner la pistola en su funda y las cosas del lenguaje las resolvieron de pacífica manera llamando a la dichosa tapa como le correspondía en "nuestro andaluz": Chérigan.

He aquí una muestra más de la capacidad creativa e innovadora que siempre han tenido las distintas formas expresivas del castellano andaluz.
Y, llegados a este punto, confieso que me he quedado sin balas, que como las palabras , al final también se acaban; pero más vale que así sea porque, de lo contrario, los pesados nunca acabaríamos las historias. Hasta la próxima.
 

miércoles, 6 de marzo de 2013

LA ORATORIA Y LOS POLÍTICOS "SIN PAPELES". Por Alonso Martos.


La oratoria es el arte de hablar bien, siendo la persuasión, una de sus finalidades. Sócrates defendía que un orador debía ser un hombre instruido y movido por grandes ideales éticos, a fin de garantizar el progreso del estado.

La verdad es que ambas características – instrucción e ideales éticos – cada vez es más difícil encontrarlas en los políticos. Sin embargo, es más frecuente que la oratoria se “eche a temblar” cuando hablan de forma improvisada y “sin papeles”.
 
Que el expresidente Aznar no es ningún Demóstenes, creo que ha quedado suficientemente probado durante su trayectoria política. Así, en una ocasión, dando un discurso ante escolares y habiendo perdido el “papel” donde lo llevaba escrito, les espetó: “Los niños son muy importantes...a mí me gustan mucho los niños... tengo dos...”
 
Algo parecido le pasó a su correligionario Rajoy cuando le preguntaron por las medidas que pensaba tomar para reducir el paro : - “Vamos a ver, eeeh, uuum... ¿Medidas para crear empleo? Bueno, la verdad es que me ha pasado una cosa verdaderamente notable; que lo he escrito aquí y no entiendo mi letra”.
 
Y, siguiendo el léxico de la exministra Aído, otra “miembra” del PP - la señora De Cospedal - poco tiene que envidiar a sus compañeros de partido, cuando, intentando justificar el finiquito del extesorero Bárcenas, se ha expresado de esta guisa: “...por una indemnización en inde... en diferido, en forma, efectivamente, de simulación de... simulación o de lo que hubiera sido en diferido en partes de lo que antes era una retribución, tenía que tener la retribución a la seguridad social” (…).
 
Ya se sabe que cuando se intenta explicar lo inefable “a su señoría le puede salir el tiro por la cuneta” que diría el expresidente andaluz, señor Chaves.

También es para nota la explicación que la exministra Magdalena Álvarez nos ofrece sobre la predictibilidad de un temporal: "Si la borrasca cambió de forma impredecible, no la pueden predecir, y si no la predicen quienes la tienen que predecir, ¿cómo quieren ustedes que lo vayamos a predecir aquellos que estamos esperando la predicción?" Está clarísimo: si el cielo está enladrillado, ¿quién lo desenladrillará?
 
Pero claro, como afirma Duran i Lleida, si la gente quiere unos políticos “preparados”, habrá que pagarles un sueldo digno; de lo contrario, el Parlamento perdería “calidad” y en estos últimos años ya ha bajado muchísimo.
 
¡Eso está hecho! Les subimos el salario, ya que “estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie” (según expresaba la exministra de cultura socialista, Carmen Calvo). Y … asunto arreglado. Esto “manda algo”, ¿no, señor Trillo?
 
Así que luego pasa lo que pasa: la poca valoración de los políticos en la encuestas, el desapego hacia la política, la baja participación en las elecciones...Ya lo decía el expresidente de EEUU, George W. Bush: “Un número bajo de votantes es una indicación de que menos personas están yendo a votar”. Esto ya … sí que “manda huevos”, señor Trillo.
 
En definitiva, amigos, cuando los políticos pierden la solfa, suele producirse un desentono en las voces musicales. Éstos son un producto de la sociedad que los vota y podemos estar de acuerdo con Mariano Rajoy, en que “los seres humanos somos, sobre todo personas”; y a los “seres humanos y a las personas” nos pasan estas cosas, cuando no tenemos delante el papel en el que, en muchas ocasiones, otros nos han escrito el discurso. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

EL QUE ESCRIBA “HABRIR” NO DEBERÍA GRADUARSE. Por Alonso Martos.

 

He aquí el titular del diario El País, al que se añade que “las faltas de ortografía y de comprensión lectora abundan en la Universidad”. “Los profesores se plantean si además de los conocimientos deberían evaluar un lenguaje viciado por los SMS”.
¿Por los SMS? Pues claro que no ayudan a la corrección ortográfica, pero ¿es que hace años no tomábamos apuntes usando la estrategia de la “economía lingüística”? (Tb=También, Pq=Porque, X=Por, etc). Y después, en el examen, no se nos ocurría poner tb... Además la palabra del titular, “habrir”, debería aparecer como “abrir”, si de lo que se trata es de economizar fonemas. ¿Y el bajo nivel de conocimientos de matemáticas, de geografía, de … ¿Por los SMS? No. No es eso. Es que se han bajado los niveles de exigencia tanto que nos hemos quedado con la ortografía, la sintaxis, la comprensión... al aire. Que se nos ven las vergüenzas, vamos.
“Los profesores reconocen que el panorama es desolador, pero pocos bajan la nota de un examen por la ortografía y la expresión” (…) ¡Hombre, no hace mucho tiempo sí se bajaba la nota! Y en EGB y Bachillerato se pedían las libretas de clase para valorar, además de la ortografía, la caligrafía, la presentación (Márgenes, tachaduras...).
Vamos a ver, amigos. Algunos recordamos – y no es añoranza de pasados idílicos - que en este país, a los nueve o diez años, se hacía un examen de “Ingreso al Bachillerato Elemental”. En dicha prueba había, entre otras cuestiones, las correspondientes a las materias instrumentales – matemáticas y lengua – y, en concreto, un dictado en el que - si no recuerdo mal – no se podían tener más de dos faltas de ortografía. Dictado capcioso, con toda clase de dificultades y trampas del tipo: “Ahí hay un hombre diciendo ¡ay!”
Las normas ortográficas las memorizábamos y las practicábamos en cualquier escrito, pues eran tenidas en cuenta en la nota global. Pero llegaron nuevas teorías didácticas cargadas con las mejores intenciones, aunque no siempre de razón y... ¡Fuera la memoria! ¡Las normas las tiene que descubrir/deducir el niño a través de la experiencia y la observación! ¡Muy bonito! Pero alguno lleva años esperando la deducción. ¡Imaginemos que los alumnos de una autoescuela tuvieran que deducir las normas de tráfico..!
“El problema no es sólo de ortografía. También, o más, de prosodia. Es decir, la organización de la sintaxis: los puntos, las comas”...¡Bueno, si hablamos de prosodia y de sintaxis...apaga y vámonos! ¡Y no digamos si tocamos el tema del léxico! Estos profesores proponen, ahora, que los alumnos hagan más redacciones.
Un servidor, como alumno, hizo muchas redacciones y como maestro corregí muchas más; en clase, los lunes, hacíamos una conjuntamente en la pizarra, comentando los errores, las sugerencias de los alumnos, etc. Era el ciclo superior de la antigua EGB. La mayoría de los alumnos escribía bastante bien. ¿Por qué? Porque practicaban. A escribir se aprende escribiendo.
Bueno, pues ahora nos encontraremos con médicos, ingenieros, profesores, etc, que no sabrán distinguir el verbo haber del verbo abrir “viciados por los SMS”. Y si un profesor no escribe correctamente – y los hay, desgraciadamente, más allá de lo excepcional o anecdótico – difícilmente podrá corregir a sus alumnos.
Nadie está libre de los pecados ortográficos - o de otra índole lingüística - pero una cosa es tener algún desliz venial y otra es, como decía mi primer maestro, “merecer la cárcel”.
Insisto, no se trata de glorificar el pasado, pero tendremos que reconocer que algo hemos hecho mal para llegar a esta situación. No todas las reformas y cambios metodológicos han sido acertados o aplicados correctamente.
Nuestro sistema educativo “necesita mejorar”, en muchos aspectos y , a veces, tengo el mal presentimiento de que hay personas a las que no interesa una enseñanza de calidad. Son esos “gachós trajeaos que viven de ná” ; o mejor dicho, viven de la ignorancia de los demás. Por ello, hacen todo lo posible para que estemos más pendientes de los resultados de un equipo de fútbol que de los obtenidos por nuestros hijos en la escuela.



jueves, 24 de enero de 2013

DOS PUNCHAS: "ACERADO" Y "PROCESIONAR". Por Alonso Martos.


Desde diferentes medios de comunicación de transmisión oral o escrita, nacionales o locales, me han llegado estas dos punchas que se me han clavado en la lengua.
 
Parece ser que algunos ayuntamientos construyen, arreglan o reforman el “acerado” (DRAE. Acerado: de acero.). Y como suponía que se referían a las aceras, me he alarmado sobremanera por el dispendio que supone para la hacienda pública las aceras de acero. ¡Para eso estamos!
 
No obstante, he de comunicar que, por si a algún ínclito edil le había dado un “ súbito ataque de ostentación,” me he dejado la vista buscando el duro acero y no ha aparecido por ningún sitio. A decir verdad, a veces, tampoco las aceras; las cuales brillan, no como el metal, sino por su ausencia.
 
Por otro lado, estando en tierra de procesiones, he oído y leído hasta la saciedad cómo santos, legionarios, etc, “procesionaban” por las calles de nuestros pueblos y ciudades. Como no recordaba haber conjugado en la escuela el verbo “procesionar” , nuevamente recurro al DRAE y me responde que esta palabra no existe en español. ¡Estos académicos no están puestos en el asunto!
Y digo yo, ¿no podemos ir por la acera, en lugar de caminar por el “acerado”? ¿Por qué tenemos que “procesionar” a nuestros santos, pudiendo sacarlos en procesión?
 
Curiosamente, acabo de escuchar en Canal Sur que varios vecinos de un pueblo se han caído a causa del mal estado del “acerado”. ¿Veis? Si en lugar de caminar por el acerado, lo hubiesen hecho por la acera de toda la vida, habrían evitado el percance. Empieza uno con estas extravagancias y luego pasa lo que pasa.
 
Se equivoca quien piense que estas palabras son usadas por personas incultas, poco alfabetizadas o por algunos desertores de la ESO. Más bien, al contrario; y pienso que su intención será la innovación y la creatividad lingüística.
 
Sabemos que el lenguaje se va renovando, adopta nuevos vocablos y relega al desuso u olvido a otros; es algo vivo que evoluciona con las épocas, las personas y los cambios sociales.
Me parece bien que le demos trabajo a nuestros académicos, pero con moderación y seso. Porque, claro, podemos empezar “procesionando” y andando por el “acerado” y terminar “cocheando” por el “calleado”.
De todas formas, como diría D. Quijote, dejemos que el uso y el vulgo – que es quien tiene poder sobre la lengua – vaya introduciendo, con el tiempo, los vocablos que estime oportunos.

martes, 15 de enero de 2013

EL USO DE @. Por Alonso Martos.

¿Querid@s amig@s o queridas y queridos amigas y amigos? ¿Esto es lo políticamente correcto? Pues, a lo mejor lo políticamente correcto no coincide con lo gramaticalmente correcto.
 
Según parece, el signo de @ se emplea como si fuera un morfema "unisex" que engloba a los géneros masculino y femenino.
La @ no es un fonema del español, es una unidad de medida (de peso y capacidad); es como si utilizáramos la abreviatura del hectómetro (hm) para referirnos a hombres y mujeres.
 
Por otro lado, cada vez es más frecuente el desdoblamiento masculino/femenino para referirse a las personas, principalmente. Hace unos días una representante política declaraba en TVE que "los ciudadanos y ciudadanas madrileños y madrileñas no deben pagar el euro por receta".
 
También en el diario el País, Álex Grijelmo nos ilustra al respecto con esta otra anécdota: Un político se dirigió a los asistentes a un acto electoral como "compañeros y compañeras, lo que defendemos nosotros y nosotras...". Ese nosotras sonó raro porque es un pronombre inclusivo del sujeto que habla; o sea, un hombre no puede decir nosotras, sino sólo nosotros. Para ser correcto podría haber dicho nosotros y vosotras, y nadie le habría tomado el pelo. Y como éramos pocos, parió la abuela; ahora, según algunos "analfaprogres", al nosotros y nosotras se debe añadir "nosotres". Sólo por ese "gran avance" estaría jusificado el Ministerio de Igualdad y su jugoso persupuesto en millones de euros. En fin.
 
Estoy de acuerdo en que la lengua refleja, en mayor o menor medida, el sexismo subyacente en nuestra sociedad; y esto hay que corregirlo. Ahora bien, demasiadas veces seguimos actitudes pendulares y nos vamos al otro extremo, cayendo en usos ridículos y absurdos del lenguaje; y creo que esto, también deberíamos evitarlo
 
A veces, cuando intentamos "cubrir una incorrección" dejamos al descubierto nuestra ignorancia. Y, si no es por desconocimiento, resulta que pretendemos ser correctos usando la incorrección.
 
En castellano, disponemos de los genéricos (que designan a ambos géneros) y éstos pueden ser en masculino (los seres humanos) o en femenino (las personas). Y aunque existen morfemas que indican el género (niño, niña), en otros casos, éste viene determinado por el artículo u otro determinante que lo acompaña (el periodista y la periodista).
 
Los epicenos no varían el género gramatical y designan indistintamente al macho y a la hembra (el jilguero macho y el jilguero hembra).
En cuanto a los adjetivos, los hay de dos terminaciones, con morfemas distintos para el masculino y el femenino (bueno, buena) y de una terminación, que son invariables respecto al género (niño feliz, niña feliz).
Añadamos, por último, a las palabras derivadas de los tiempos verbales; por ejemplo, de cantar: cantante. (el cantante y la cantante).
 
- "En ese momento se volvió una manipuladora y una intriganta", dice una periodista refiriéndose a Carmen Polo. Pues no. No pudo volverse una intriganta; en todo caso, se volvería una intrigante. Como tampoco podríamos decir " la estudianta, la dirigenta... o el persono, el periodisto, el dentisto, el policío, el taxisto, el pediatro...el machisto...". En algún sitio lo he visto caricaturizado con la frase:  "No es lo mismo tener un cargo público que una carga pública".
 
El lenguaje es una convención humana y como tal necesita unas normas que mantengan los "acuerdos comunicativos" entre los hablantes. Si cada uno habla y escribe como quiere acabamos por no entendernos, y destrozamos esa preciada joya que es nuestro idioma.
 
Quiero concluir aclarando que, al tratar este tema, no pretendo dar lecciones a nadie. No estoy exento de cometer los mismos errores que cualquiera, lo que no es óbice para que defienda que debemos hacer un uso correcto del lenguaje, en la medida de lo posible.