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martes, 28 de febrero de 2023

VENTAS DE OVERA(II): LA VENTA DEL "CHAVO" Y VENTA NUEVA. Por Alonso Martos.

La Venta del "Chavo", hoy rehabilitada y convertida en vivienda familiar.
Foto: Cristóbal el Botas.
A poca distancia del Empalme, cruzando el río y ya en la ribera derecha del mismo, se hallaba la Venta del Chavo o del Ochavo. Emplazada en una zona habitada en tiempos argáricos - por los que pudieron ser los primeros pobladores de Overa - su nombre hacía referencia a la moneda que fijaba el precio de sus servicios. Estaba regentada por Emilio el Remedios - D. Emilio Viúdez - y su familia.

La localización de esta venta y la del Empalme - una en cada orilla del Almanzora - respondía a una estratégica necesidad ya que, por aquellos años del siglo XIX, aún no se había construido el famoso y emblemático  Puente de Hierro. Así, pues, nuestro indómito río había de cruzarse a través de su lecho y cuando la corriente de agua era abundante se hacían necesarios los servicios de los vadeadores, unos robustos y experimentados campesinos que transbordaban enseres y personas de una a otra ribera. Pero cuando el caudal no lo permitía, el sufrido viajero quedaba retenido, teniendo que hospedarse en una de las citadas ventas, hasta que bajara el nivel del agua y el soberbio río se dejara atravesar.

En época de lluvias, los vadeadores se ganaban un buen dinero, pues cobraban hasta 8 reales por pasajero(1), precio que resultaba abusivo para los usuarios. Y ante una actividad tan rentable estos fornidos varones cometían, además, otro abuso consistente en acumular en un sólo punto todas las aguas que fluían esparcidas por el cauce con objeto de prolongar los días de faena, haciendo intransitable el paso hasta de las caballerías.

En su descargo debe añadirse que este trabajo no estaba exento de serios riesgos. Así, en un periódico de la época, podemos leer un suceso acaecido en 1884 cuando una tormenta sorprendió a un pasajero <<en la venta que llaman del "Ochavo">>. En una carta remitida al citado diario, este señor relataba cómo había presenciado que cuando <<un vadeador trató de llevar a la orilla opuesta del río a un pobre anciano que iba a Vera>>, yendo por medio del cauce <<cayeron los dos, siendo arrastrado por las aguas unos 30 metros el pobre viejo>>, y al apercibirse de ello, dos guardias civiles <<y el cartero de Huércal-Overa, Silvestre Martínez(2), todos tres se arrojaron, marchando rápidamente en pos de la corriente, hasta que felizmente pudieron coger al anciano y salvarle la vida>>(3). Eran, pues, gajes del oficio.

Menos famosa era la conocida como Venta Nueva, situada en La Concepción, concretamente en la intersección del camino de Vera con el de Lubrín. Hoy se encuentra en estado ruinoso y los restos de sus tapias podemos observarlos al sur del Cortijo de Juan Ramos, en la orilla de la actual carretera de Zurgena. Su emplazamiento obedecía, asimismo, a la necesidad de alojar a los cosarios y trajineros que penetraban por esta Boca del Almanzora, con sus carros y recuas de burros cargados de las más variadas mercancías, y cuyo destino principal eran los pueblos almanzoreños. Mi propio bisabuelo, Pascual Castelló, que vivía en la calle del Mediodía, era recuero y sus jumentos solían transportar aceite de la provincia de Jaen.

Clientes habituales eran también los numerosos pastores y ganaderos que transitaban por el camino de Lubrín en dirección al muy concurrido e importante mercado de ganado de Huércal-Overa. Próximo a la citada Venta estaba el Corral Viejo, donde podían estabularse los ganados para descanso de pastores y animales, y a corta distancia hallábase también el Parador, donde los rebaños "paraban" para abrevar en un nacimiento de agua que había en el lugar.

Me consta que en nuestra localidad ha habido otras ventas en tiempos no muy lejanos: la conocida como casa de José Pardo, en la Concepción, fue una de ellas. Estaba situada al borde del camino que conduce a Zurgena, que era una vía muy transitada al comunicar los pueblos del levante almeriense: (Antas, Vera, Cuevas, Garrucha, etc.) con el Valle del Almanzora, lo cual viene a confirmar que Overa ha sido tradicionalmente tierra de ventas. 
Lo dice el saber popular: una encrucijada de caminos es el lugar perfecto para un buen ventero.

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(1) Sirva como cifra comparativa que, tras una dura e interminable jornada de trabajo, un campesino  cobraba alrededor de 6 reales.
(2) Sospecho que el cartero huercalense, D. Silvestre Martínez, debía de ser un antepasado de mi buena amiga, la profesora Dña. Ana Martínez Parra.
(3) La Crónica Meridional (Almería), 29-5-1884. Pág. 3.




martes, 12 de enero de 2021

ANDRÉS SÁNCHEZ: UN PEDÁNEO PARA LA ERMITA. Por Alonso Martos Sánchez.

CASA-CORTIJO DE ANDRÉS SÁNCHEZ.
 
Actualmente rehabilitada por sus nuevos propietarios. Foto: J. Pardo.

Hijo de Andrés y Catalina, D. Andrés Sánchez Martínez (1886-1962) fue durante muchos años alcalde pedáneo(1) de La Concepción. Pacificador en rencillas, zurcidor de roturas y urdidor de arreglos entre vecinos, procuraba siempre la reparación de las faltas leves que éstos pudieran cometer. Era un hombre de orden, de autoridad moral y ascendencia sobre sus convecinos; honesto y amigo de la verdad; una persona que no desperdiciaba las palabras y cuando daba una, la sellaba con un apretón de manos, a la antigua usanza. Predicaba con el ejemplo, era más de hechos que de vocablos.

Por eso el orden empezaba en su propia casa. Me han contado la anécdota según la cual un forastero llegó a La Concepción preguntando por un señor, del que no recordaba el nombre, cuya única referencia era que tenía muchos hijos y que a la hora de comer, sentados a la mesa, no se oía ni el vuelo de una mosca. No dudaron en remitirlo a la casa de mi abuelo; porque en esa morada, amigos, como en otras muchas, se practicaba aquello de <<comiendo no se habla>>; allí no se daban voces, ni se oían palabras malsonantes; en aquella casa reinaba el respeto y la educación sin más coerción que la palabra. Allí se educaba en el bien, la honradez, el trabajo, la sencillez, etc; unos valores que figuraban en el frontispicio de aquel hogar.

Mi abuelo Andrés, como tantos otros jóvenes de principios del siglo XX, probó suerte en tierras americanas emigrando a Argentina, país que calificaba como la <<tierra del olvido>>, debido a que muchos emigrantes no regresaban a sus lugares de origen. Y como él no quisiera ser tentado por esa posibilidad, decidió volver a la tierra que le vio nacer para realizar su proyecto de vida y formar una familia. Así, pues, contrajo matrimonio con Dña María Ruiz Parra (1890-1969), de la familia de <<los Cocineros>>, en Los Menas. El mote respondía a que su padre, Francisco o Frasquito - que así es como se le conocía - fue cocinero del Padre Ayas, oficio que había aprendido en la <<mili>> y que después ejercería al servicio del acaudalado presbítero.

El matrimonio fijó su residencia en los <<Cortijos del Hondo>>, en la intersección del camino de Los Ballestas con el que nos conduce a Palacés, en una casa-cortijo que disponía de una parte dedicada a vivienda y otra a las estancias productivas. La casa, de dos plantas y cubierta con teja árabe a dos aguas, se componía de una amplia entrada o recibidor, a la derecha del cual se hallaba la cocina-comedor, con el hogar y un cuarto que hacía de fregadero y despensa. En el ala izquierda, estaban los dormitorios y como la prole era numerosa, hubo que habilitar alguno más en la segunda planta, en la que también se situaba la cámara, que era el lugar donde se oreaban y almacenaban los productos de la matanza del cerdo o diferentes frutos para su consumo fuera de temporada. En la parte trasera se situaban las piezas relacionadas con las actividades productivas: las cochineras, el gallinero, la cuadra, etc. Encima de ésta se encontraba el pajar, que a su tradicional función de almacenamiento de la paja se unían otras como la de guardar los orones(2) de harina para que no se apolillara, también se conservaban muy bien los tomates o las naranjas envueltos en paja.

La fachada, orientada al Norte, miraba a un ensanche donde se hallaba una frondosa higuera de las llamadas del reino y, a corta distancia, un horno de barro del que salían las nutritivas hogazas de pan, así como los deliciosos <<mantecaos>> o los exquisitos <<sobaos>>, las ricas tortas de manteca o de chicharrrones, etc. Y al este, separados de la vivienda por el camino, dos hermosos bancales de naranjos.

En esta casa vieron la luz y se criaron con salud diez hijos, siete varones y tres mujeres; a saber: Andrés, Francisco, Baltasar, Miguel, Catalina, Ana, Diego, Lorenzo, Alonso y María. Como era costumbre en esa época, los hombres se dedicaban al trabajo fuera de casa, mientras que las mujeres se ceñían a las labores domésticas. No obstante, en momentos puntuales y en determinadas faenas había colaboración por ambas partes.

Mi abuela María era ese motor silencioso que mueve el universo familiar; para ella los días tenían más de 24 horas. ¿No era suficiente faena traer al mundo y criar a 10 hijos? Pues no, además había que coser, zurcir, remendar, lavar, planchar, cocinar...Y si de madrugada se tenía que echar la <<empajá>>(3) a las bestias, pues allí estaba ella para procurar un mayor descanso a los hombres.

Los Sánchez Ruiz, como otras familias de Overa, tenían un pie en cada orilla del río; ir a <<aquel lao>> era lo más normal y podía repetirse varias veces al día; las <<pasaeras>>(4) eran los puntos suspensivos que indicaban la continuación de la intrahistoria de las gentes de ambas riberas. Y como en el mundo rural tradicional la base de la riqueza era la tierra, además de ser aparceros de Dña Jacoba – y después de Dña María Molina – tenían sus propias tierras, de cuyo cultivo dependía el que pudieran vivir con las necesidades básicas cubiertas y si era posible, tener una cierta holgura económica <<por lo que pudiera pasar el día de mañana>>. El trabajo y el ahorro eran las bases de la economía, cuya  ley fundamental aconsejaba no gastar más de lo que se ingresaba. Aunque fuera poco, convenía ir <<echando algo al saco>> periódicamente y en caso de que éste se llenase, entonces era el momento de atarle la boca, como solía decir mi abuelo.

La actividad agrícola se complementaba con la cría de animales, tanto para su engorde y posterior venta, como para la obtención de derivados: leche, queso, huevos, etc. Se trataba de una economía de subsistencia donde los excedentes suponían una importante fuente de ingresos para la unidad familiar; aquí todo se aprovechaba, apenas se generaban residuos: hasta las cenizas del hogar se abocaban en el estercolero y servían de fertilizante.

Pero no todo era trabajar; también había tiempo para ir de ronda, asistir a los bailes o disfrazarse en los carnavales... En los mismos era frecuente ver a Baltasar, un patilargo de dos metros, disfrazado de mujer; tampoco era raro que, en la matanza del cerdo, Alonso tirara algún tiesto en su propia casa haciéndose pasar por un vecino... En fin.

La imagen que tengo de mi abuela María es la de una mujer muy alta, delgada, toda de negro y con el pelo recogido bajo un pañuelo, dirigiéndose al horno y sacando aquellas latas de dulces navideños que eran una auténtica delicia. Sin embargo, de todos los recuerdos, el más característico es el de una palabra que sólo se la oí decir a ella: <<jícara>>(5). Cuando iba a visitarla siempre me ofrecía un trozo de pan y una jícara de chocolate. 

Mi abuelo falleció antes, por lo que los recuerdos que guardo son más difusos: tengo la imagen de un hombre más bien alto que vestía un chaleco negro y de uno de sus ojales salía una cadena de la que pendía un reloj de bolsillo. Se le conocía como Andrés <<el Mono>>, un apodo heredado de su familia materna, pues si no estoy mal informado, a su madre le llamaban la <<tía Mona>>, no sé si porque era muy bella - monísima – o porque tuviera un aspecto simiesco.¡Vete tú a saber! En cualquier caso, lo que sí puedo afirmar es que mi abuelo formó una <<monísima>> familia y que yo no necesito las teorías darwinistas para saber que provengo de la <<monería>>. ¡Y a mucha honra!, como solemos decir por aquí.

¿Qué va a decir uno de sus nietos?


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(1) Persona que tiene atribuciones de alcalde sobre una entidad administrativa inferior al municipio (RAE). Generalmente era nombrado de entre lo vecinos con mayor autoridad moral y conocimiento de los diferentes asuntos de la pedanía y solía desempeñar algunas funciones parecidas a las del juez de paz.

(2) Un orón es un recipiente cilíndrico, hecho de pleita de esparto, similar a un serón. 

(3) La <<empajada>> es una mezcla de paja y cebada que se le suministraba a las bestias de madrugada, con la fianalidad de que repusieran fuerzas para las duras faenas de la siguiente jornada.

(4) Piedras grandes que se colocaban en el cauce del río para atravesarlo sin meterse en el agua.

(5) Vasija pequeña, generalmente de loza, que suele emplearse para tomar chocolate (RAE) y por extensión, también designa a una onza de la tableta de chocolate.


viernes, 27 de noviembre de 2020

LAS MIGAS Y LA LLUVIA. Por Alonso Martos Sánchez.


Desde antiguo, el trigo ha sido la materia prima básica de nuestra alimentación. Cuando las trojes de los cortijos estaban llenas, el hambre y las penas se alejaban por aquello de que <<las penas con pan son menos>>. Por eso en otoño los overenses se afanaban por expandir la semilla en nuestros campos, ya fueran de regadío o secano, y una vez labrados y tableados, tocaba esperar a que el cielo fuera generoso y las lluvias proporcionaran una buena cosecha. Así lo recogía el refranero campesino: <<Ara, siembra, escarda y espera, que Dios velará por tu sementera>>.

Al iniciarse la estación estival, las espigas bien granadas y los amarillentos tallos de las plantas nos anunciaban que había llegado la hora de realizar la dura tarea de la siega. Así que armados con hoces y dediles, toda la familia salía del cortijo al amanecer para cortar la mies. Amparados del sol por la <<rempuja>> (sombrero grande de palma), puñado a puñado, hacían las gavillas para formar los haces que serían trasladados a la era por las bestias en las amugas o el carro. Ahora sería el trillo el encargado de separar el grano de la paja; y acabada la trilla, el  molino esperaría al grano; la sarten a la harina y los comensales a las migas.

Aclaremos, por si alguien lo desconoce, que esta comida es muy popular y  está extendida por toda la geografía española, en sus distintas variantes. En el levante almeriense las migas pueden ser de pan duro o de harina – de maíz o trigo -, aunque estas últimas son más habituales. Se elaboran con harina, agua, aceite de oliva y sal, que mezclados directamente en una paila o sartén, se van deshaciendo al fuego con una rasera, hasta convertir la masa en unos pequeños grumos o migas. A los ingredientes citados, las cortijeras overenses más creativas, añadían uno o varios huevos batidos, amasándolas en una fuente y vertiendo la mezcla en la sartén; a esta variedad la llamaban blandines y eran más suaves y sabrosas.

El condumio miguero es muy versátil y se presta a un acompañamiento de productos variados. Buenos compañeros de viaje pueden ser las carnes (morcilla, chorizo, longaniza, panceta, torreznos, tajadas de magra y asadura, etc.), los pescados (bacalao salado, sardinas, boquerones, etc), los vegetales (pimientos secos fritos, asados, tomates secos fritos, rábanos, habas tiernas, ajos, aceitunas y diversas frutas, como granadas, uvas, mandarinas, etc), caldos como el remojón o el gazpacho e incluso podían tomarse con café o chocolate.

Tradicionalmente, en nuestra tierra, las migas se han asociado a la lluvia; sin embargo, parece ser que los distintos investigadores no han encontrado una clara explicación a esta costumbre. <<Coinciden sólo en una cosa: las migas son cosa de pastores que las preparaban en casa de madrugada, antes de partir hacia los campos con sus rebaños>>(1).

De igual modo, Adolfo Iglesias en <<El origen de la unión de migas y lluvia en Almería>>(2) tampoco nos clarifica del todo este ritual climático-gastronómico, cuando cita al antropólogo británico Jonh Winston Konigsberg que se interesó por el tema, concluyendo lo siguiente: <<Creo que no son sólo una comida, es una enorme celebración de la gente humilde de Almería que se une a otra fiesta, la llegada de la lluvia. Unen la tierra con el cielo a través de este ritual gastronómico. La lluvia es tan escasa en esta tierra cuarteada que no pueden dejar de celebrarlo con esa humildad del que pide sin esperar. Y agradecerlo>>.

Este carácter social y colectivo del mencionado evento culinario queda reflejado en la costumbre pastoril de <<hacer buenas migas entre compañeros>>, estrechando lazos con los mismos. Así, nos cuenta Antonio Fernández, anteriormente citado, que los días lluviosos, amparados en <<corrales, cuevas o refugios naturales llevaban una saquita de harina, unos ajos y una alcucilla de aceite, además de algo de tocino, algunos rábanos y aceitunas en salmuera>>, encendían fuego y preparaban esta energética comida que, cucharada va y cucharada viene, compartirían situados alrededor de la sartén.

Quizás convenga detenerse en el hecho de que, en los casos citados, la elaboración de esta comida corre a cargo de los hombres, un hecho excepcional en una sociedad donde la actividad culinaria era un menester femenino. Por ello, como los días de lluvia los hombres se quedaban en el cortijo, era un buen momento para echar una mano en la preparación de unas deliciosas migas, que serían compartidas en familia, dando las gracias al cielo por obsequiar a esta tierra, siempre sedienta, con la fuente de la vida.

Añadamos, finalmente, que la antigüedad y popularidad de las migas queda reflejada en algunas de nuestras obras literarias más universales como El Quijote, El Lazarillo de Tormes o El Buscón, entre otras, las cuales siempre mencionan esta comida como propia de gentes campesinas.

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(1) Antonio Fernández: ¡HOY, MIGAS! La Voz de Almería, 22-10-2020. 

(2) https://almeriaisdifferent.com

viernes, 30 de octubre de 2020

LA GANADERÍA EN OVERA. Por Alonso Martos Sánchez.

Rebaño de ovejas. Al fondo el <<Cortijo del Aire>>. Foto: J. Pardo.

Tradicionalmente, Overa se ha asociado a los aromas de azahar de sus frondosos naranjales; a sus esbeltas palmeras y árboles de gran porte; a los robustos maizales de sus pagos; al bullicio y variados cantares de los pájaros o a los sonidos del agua que discurre por las acequias.  En definitiva, a su verde paisaje por el que ha sido considerada como un <<refrigerante oasis>>.
Sin embargo, hemos de saber que, hasta hace muy poco, la ganadería ha constituido el otro pilar básico de la economía overense, predominando en algunos períodos históricos sobre la agricultura. Y es que la actividad pecuaria tuvo una gran importancia en nuestra tierra desde épocas pretéritas. 
Durante las luchas por la reconquista del reino nazarí granadino, la movilidad del ganado se adaptaba mejor a una tierra de frontera donde las razias de los bandos enfrentados eran frecuentes.
Ya bajo dominio cristiano, los moriscos continuaron con sus pequeños rebaños, teniendo incluso, algunos pastos privativos o zonas de uso reservado para los vecinos de Overa y Huércal. Eran las llamadas Redondas, que en 1573 fueron descritas por varios testigos ante el juez del Consejo repoblador, Sr. Antón de Pareja, aseverando:<<Que dichas villas tienen pasto común con la ciudad de Vera, excepto en un pedazo de hera que llaman La Redonda, y está en dos partes, una para el aprovechamiento de Güércal y otra para Overa>>. (1)
Ahora bien, quizás lo más relevante fue que a partir del siglo XVI, empezaron a venir de otras latitudes los llamados <<señores del ganado>> con grandes hatos que invernaban en nuestra localidad. Y es que, tras la deportación de los moriscos, sobrevino una gran despoblación en la zona, por lo que la mayor parte de nuestras tierras quedaron incultas, dedicándose a pastos. De la importancia de los mismos dan cuenta las constantes desavenencias y pleitos entre Lorca y Vera para hacerse con su control y administración, ya que los ganados foráneos debían registrarse y pagar al Concejo una tasa por los pastos - el herbaje -, lo que suponía una apetitosa fuente de financiación municipal.
Precisamente, por los registros de los herbajes podemos saber que durante siglos nos visitaron ganados de la comarca de los Vélez, de los altiplanos granadinos de Guadix y Baza, de Huéscar o de lugares tan lejanos como Chinchilla (Albacete) y la Serranía de Cuenca. Testigos de la trashumancia ganadera en la Ballabona son los aljibes  abrevaderos del Campico o del Algarrobo.
Sería después de la Guerra de la Independencia cuando, por los efectos de la contienda y la crisis en la exportación de lana, este tipo de trashumancia de los <<señores del ganado>> fue decayendo progresivamente hasta desaparecer a mediados del XIX. (2)
Con todo, podemos afirmar que los ganados foráneos de municipios próximos siguieron demandando nuestros pastos, como nos informa la historiadora Dolores Pérez Cuadrado (3), refriéndose a los rebaños de Lubrín o un poco más alejados, como los de Serón.
No obstante lo antedicho, nos consta que  después de 1850, la actividad ganadera tuvo gran importancia en nuestro municipio; de ello dan testimonio las sucesivas Actas capitulares, que nos muestran el persistente interés del consistorio huercalense por delimitar y preservar las vías pecuarias, así como la regulación de algunas actividades que pudieran perjudicar a los ganados.
Todavía en la segunda mitad del pasado siglo algunos propietarios de las tierras montuosas situadas entre la Saladilla y el Duende, en la Concepción, vendían los pastos a los ganados de localidades cercanas.
En nuestros cortijos era frecuente que hubieran pequeños hatos que complementaban los ingresos de la actividad agrícola y, en otros casos, el ganado podía constituir la dedicación principal, de la cual dependía la subsistencia de la familia.
Entre estas familias, muy relacionadas con la actividad ganadera, cabe mencionar a los Venteros, que además de ser marchantes de ganado, poseían rebaños con un considerable número de cabezas en sus cortijos y tierras de la Ballabona.
De los últimos pastores, propietarios de sus rebaños, recuerdo con mucho cariño a mi buen amigo Tomás el Poniente (D.Tomás Zurano) o a mi entrañable pariente D. Blas Parra Ortega. 
Overa era lugar de paso, donde sus fuentes y nacimientos servían de abrevaderos, por lo que aquí confluían varias vías pecuarias. De esta época pastoril conservamos algunos topónimos como la Cañada del Santo, paralela al camino de Lubrín, por donde subían los ganados que se dirigían al mercado de Huércal. Su denominación podía deberse a que, como era frecuente en otros tiempos, hubiese alguna hornacina con algún santo en la intersección del camino de Lubrín con el camino real que recorre longitudinalmente Overa, desde Santa Bárbara hasta Los Navarros y el límite con Zurgena. Tampoco hay que descartar que tal apelativo se debiera al apodo de El Santo, por el que se conocía a un importante y destacado ganadero lubrinense, afincado en la Ballabona, y asiduo usuario de esta vía pecuaria.
Otra servidumbre de los rebaños era la Cañada del Vicario, junto a la rambla de Almajalejo, que debía su nombre al propietario de las tierras por las que discurría, un sacerdote vicario de la familia de los Mena, y cuyas posesiones ya figuraban en el Catastro de Ensenada de 1750-54.
La cabaña ganadera se completaba con las bestias de labor – caballos, mulas y asnos - dedicadas a las faenas agrícolas y al transporte, y también algunas cabezas de vacuno, más fuertes y resistentes en las labores del campo: arar o tablear.(4)
Cabe añadir, por último, que la cría y engorde de cerdos y otros animales de corral (Aves y conejos principalmente) suponía un importante complemento en la economía doméstica pues, aparte de la carne, huevos o pieles, su venta suponía unos ingresos nada despreciables para las familias.
Asociados a la actividad ganadera, había una serie de oficios, cuyos profesionales merodeaban con frecuencia por nuestros cortijos. Tal era el caso de los recoveros, que compraban los huevos; los esquiladores, que cortaban el pelo a las bestias o la lana a las ovejas; los capadores, que castraban a los cerdos; los gallineros, que al grito de <<¡A los pollos y las gallinaaasss!>>, se presentaban ante los cortijeros para comprarles estas aves junto con los pavos, las palomas y los conejos. Y para no alargar la lista, citemos, por último a los marchantes o tratantes de ganado que, como indica su nombre se dedicaban, principalmente, a la compraventa de ovejas y cabras.
Los últimos marchantes de los que tengo memoria fueron los overenses Bartolo el Guarda (D. Bartolomé García) y Leoncio de la Terrera (D. Leoncio Asensio), muy apreciados y grandes amigos de mi familia, a los que recuerdo vestidos con aquellos negros blusones de marchante, yendo de cortijo en cortijo en busca de reses. Eran expertos en el trato y en el arte del regateo, de palabra fluida y convincente, cuyos contratos se resumían en un apretón de manos, garantizados por el valor de la palabra dada. Éstos asistirían después a las ferias y mercados de ganado a hacer negocio con los animales adquiridos. Entre los mercados de nuestra comarca destacaban por su importancia el de Albox, seguido del mercado de Huércal, donde aún hoy queda constancia del mismo en la denominación de la calle Mercado, que pasa por el lugar donde se celebraba tal evento.
Cabe añadir, para finalizar, que en la actualidad, las pocas personas que se dedican a la cría de ganado, lo hacen en granjas o de forma estabulada, abandonando así los usos y maneras tradicionales.
Hoy apenas podemos ver pastar por nuestros campos a un rebaño de considerable tamaño, que se encuentra en el cortijo de la Terrera.

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(1) <<Que la Redonda ... será media legua cuadrada de tierra, la cual se toma por ejido acotado; que en él no podía entrar el ganado ovejuno, que se nutría de hervage, si no solamente el bestial y ganado de los vecinos, aunque algunas veces, por voluntad del Concejo, se vendían para gastos de la república y que en lo demás, como dicho y declarado es, hace pasto común con Vera, no habiendo otros montes ni baldíos...>>. (GARCÍA ASENSIO, Enrique: Historia de Huércal-Overa y su comarca. Murcia, 1908).
(2) DÍAZ LÓPEZ, Julián Pablo: La trashumancia en el sureste peninsular durante la época moderna. Universidad de Almería.
(3) PÉRZ CUADRADO, Dolores: Condiciones de vida de la población almeriense, 1850 - 1930. Almería, 2010.
(4) N. del A: Tablear. Igualar la tierra con la atabladera, después de arada o cavada.

domingo, 27 de septiembre de 2020

LA ESTAMPICA DE SAN MIGUEL. Por Alonso Martos.

La edificación de la mayoría de los santuarios y ermitas, bajo las diferentes advocaciones - generalmente, santos -, se asocia a algún hecho milagroso o leyenda que se ha ido transmitiendo de viva voz de generación en generación y que ha despertado la devoción de los lugareños. Éstos festejan la onomástica del santo organizando romerías y celebrando la eucaristía en el centro religioso de referencia; además pueden sumarse otros actos de carácter festivo como bailes, comidas de hermandad, etc.

Pues bien, la Ermita de San Miguel, en Overa, construida en 1747, no es una excepción y también tiene su leyenda.(1) Se dice que dicha ermita, situada sobre la cima de un cerro en el Campico de Nubla, a la derecha de la carretera de Almería a Murcia, conserva bajo su altar una madriguera. Y es que cuentan que un sacerdote de apellido Mena, viudo y con hijos, y natural de Huércal-Overa, era gran cazador por lo que solía perseguir tenazmente a los conejos con sus veloces galgos y sus fieros hurones.

Cierto día llegó el presbítero por el aislado cerro, hoy llamado de San Miguel, y ante una madriguera ladraron los perros con insistencia; echados los hurones nada salía y admirado de la acción de sus canes miró el sacerdote con una luz no encontrando más que una estampa enrollada del Santo Arcángel que recogió y guardó cuidadosamente. De vuelta a casa contó el hecho a sus hijos encargando a la chica que guardase el curioso hallazgo, pero bien pronto notó la ausencia de la estampa, estando el cofre cerrado bajo llave.

Olvidó el hecho, Mena, y al poco tiempo repitió la cacería por el mismo lugar y nuevamente sus lebreles buscaron la madriguera y echado el hurón sacó éste entre sus patas la milagrosa estampa. Mucho preocupó al sacerdote el nuevo hallazgo y como tornase al hogar encargando la custodia de la estampa a su hija y ésta volviera a avisarle de su desaparición, retornó al sitio consabido donde por tercera vez fue encontrada, decidiéndose a la construcción de la ermita que tal milagro demandara.

El pueblo, que conoció tan portentoso hecho, acudió a rendir veneración al Santo y, como los donativos fuesen muchos, se reunieron tres talegos de oro, que considerando el sacerdote no era lugar seguro de custodia, llevó a un cortijo, empotrándolo en la pared de aquella pobre mansión.

Pasados los años, un labrador del pago de Overa, llamado Urbano, contó a los <<Siete Niños de Écija>>(2) dónde estaba el tesoro y desprevenido el sacerdote fue robado.

Al decir la misa de San Miguel, vio Mena dos hombres que ansiosos le buscaban: eran los parientes de Urbano que pedían la extremaución para aquél.

El delator había recibido de los bandidos cruel paliza y era conducido al pueblo en gravísimo estado; desde entonces la imagen es querida y temida, no pensando nadie en distraer sus bienes.

Esta es, amigos, la milagrosa leyenda de nuestra ermita de San Miguel, al que la familia Mena adoptó como patrón y venera con profunda devoción, reuniéndose sus numerosos miembros en el santuario, al menos una vez al año, para rendirle culto y festejar su onomástica. Tradicionalmente también  han asistido al acto otros devotos de la zona que han accedido a la ermita para sumarse a la fiesta.

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(1) Fuente: El Mediterráneo de Almería. 3/6/1930. Pág. 1

(2) Los <<Siete Niños de Écija>> eran una cuadrilla de ladrones.


miércoles, 19 de agosto de 2020

VENTAS DE OVERA (I): LA VENTA DEL EMPALME. Por Alonso Martos.

El Empalme o Cruce de Overa: Al fondo,
 el Hotel Overa y a la derecha la casa de
D. Pedro Parra, en la finca <<El Paraíso>>.
También se observa, en el centro izquierda
el Almacén de Obras Públicas.La Venta,
ya había pasado al mundo del recuerdo.
 Foto: Lola Zurano.
El cobrador de la Alsina(1), con uniforme gris y riñonera de cuero, dispensaba y cobraba en ruta el importe del billete; al llegar al Empalme, anunciaba la parada: ¡VENTA OVERA! 

Y efectivamente, allí, en el cruce de la carretera N-340 con la comarcal del Valle del Almanzora, se encontraba la famosa Venta. Frente a ella se hallaba la Casilla de peones camineros, donde vivía la familia de Juan el Capataz, y a pocos metros, en el lado norte, el Almacén de Obras Públicas. En la posguerra, también en este lugar estuvo situado el llamado Control de la guardia civil para prevenir el estraperlo.

Eran los años sesenta de la pasada centuria, y dicho establecimiento estaba regentado por el matrimonio Sánchez Navarro (D. José Antonio y Dña. Gregoria), que serían sus últimos venteros y cuyo apelativo acompañará a toda su familia mientras permanezca en la memoria de los overenses; por la misma razón, otra famosa familia de Overa también es conocida por el apodo de Los Venteros. Y es que nuestra localidad, por ser un lugar de paso y encrucijada de caminos, era tierra de ventas: único refugio de aquel variado tipo de transeúntes del que fueron testigos los desamparados y arriesgados caminos decimonónicos.

Lugares de parada y fonda de arrieros y recueros, cosarios y trajineros, pastores y ganaderos, viajeros de diligencias y otros carruajes, caminantes... en fin. Eran posadas, establos y zonas de descanso para personas y animales, donde no faltaba un plato de comida caliente, ni el vino y el aguardiente. También los animales disponían de abrevadero y se les servía una ración de paja y cebada, reponiendo fuerzas para continuar la sufrida ruta.

No ha de extrañarnos que, en establecimientos de tan variopinta concurrencia, se dieran los más diversos sucesos y hazañas, algunos de los cuales han sido inmortalizados por la literatura. Así, nuestro insigne D. Francisco de Quevedo, tachaba de sisones a los venteros porque lo mismo aguaban el vino que daban gato por liebre. Famosa es, asimismo, la hazaña quijotesca según la cual el ingenioso hidalgo fue armado caballero en una venta manchega, "un castillo" del que salió malparado al haber entrado en conflicto con unos arrieros que lo apedrearon sin muchos miramientos.

La Venta del Empalme, por su situación en un cruce de caminos y a medio camino entre Murcia y Almería, era un establecimiento afamado y de referencia en nuestra provincia y fuera de ella. La prensa decimonónica se hace eco de algunos eventos o sucesos acaecidos en dicha venta y dignos de ser mencionados. Así, en 1891, con motivo de una graves inundaciones que devastaron parte del pueblo de Albox, el ministro conservador D. Francisco Silvela(2) visitó la zona. Al dirigirse a Vera, se detuvo un rato en <<la Venta del Empalme de Overa>>(3) donde departió con un numeroso grupo de periodistas y les transmitió la triste impresión que le produjo la visita al pueblo albojense.

Reseñable fue también un famoso robo acaecido en el mismo establecimiento y del que dio cuenta, en 1894, La Crónica Meridional en estos términos:<<En la Venta del Empalme de Huércal-Overa, una noche del mes de Julio próximo pasado le fueron robados á un traficante de ganados, dé Fuente Alamo, conocido por Paco (a) el Macao, la cantidad de 11.600 reales en papel que contenía una cartera que llevaba, dejándole esta completamente vacía en su bolsillo. Del hecho se dio conocimiento al Juzgado de Instrucción y Guardia civil de Huércal-Overa, dando por resultado reducir á prisión todos los que había en la posada; habiendo experimentado todos vejámenes y pérdidas en sus intereses, ... y estar presos en un calabozo como los mas empedernidos criminales: la Venta se quedó sin parroquia, y la opinión pública señalaba con el dedo á honrados padres de familia, que se estaban buscando el alimento para esta>>(4). La cantidad robada era, para la época, una fortuna y he aquí que un vecino pobre de Uleila del Campo, por esas fechas, empezó a comprar tierras a precios fabulosos y despertó las sospechas de sus paisanos. Por ello, la Guardia Civil de Sorbas se desplazó hasta el citado pueblo y habiendo detenido al sospechoso, logró que éste confesara la autoría del robo, quedando esclarecida, así, tan vil fechoría.

Cabe añadir, finalmente, que si los sucesivos venteros hubiesen dejado por escrito sus vivencias y anécdotas,  acumuladas a lo largo de los años en el ejercicio de su profesión, hoy dispondríamos de una fuente de información de primer orden para conocer la intrahistoria de la época.

Desgraciadamente, en una de las remodelaciones viarias del Empalme, la emblemática Venta fue derribada, pasando al otro mundo; ese mundo de los entrañables recuerdos de una época de esplendor de nuestra querida Overa.

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(1) Un autobús de línea que cubría el recorrido entre Murcia y Almería y que pertenecía a la compañía T. Alsina Graell Sur.
(2) D. Francisco Silvela (1845-1905) fue un político conservador y académico que ocupó varios ministerios a lo largo de su carrera política (Ministro de Gobernación, de Gracia y Justicia, de Estado y de Marina), llegando a ser Presidente del Consejo de Ministros durante la regencia de María Cristina y el reinado de Alfonso XIII.
(3) La Crónica Meridional (Almería), 26-9-1891. Pág. 2.
(4) La Crónica Meridional (Almería), 31-1-1894. Pág. 3.

martes, 28 de julio de 2020

LA VIRGEN DE LA SOLEDAD, PATRONA DE OVERA. Por Alonso Martos.

Interior de la Iglesia Parroquial de Overa, presidida por Nuestra Señora de la Soledad.

Sí, amigos, Patrona de Overa; así lo consideraba, hace casi un siglo, el semanario regional <<El Almanzora>>. El citado periódico lo afirma de forma explícita e inequívoca: <<Desde Overa. En esta pintoresca aldea, sitio de los más hermosos que baña el Rio Almanzora, verificóse el pasado dia 29, en un bonito y lujoso templo, una magnífica función religiosa en honor de la Santísima Virgen dé la Soledad, PATRONA DE DICHO LUGAR.
La Iglesia estaba adornada con plantas y flores, resultando una verdadera preciosidad.
Ofició el Rector don Fernando Alcaraz Egea, digno y virtuoso sacerdote, a quien venera este honrado vecindario.
Cantóse una misa mayor por las bellas y cristianas señoritas Isabel y Rosa Alcaraz Egea y el maestro de Instrucción Primaria don Antonio Gámez Ibañez, que estuvieron admirables (...)
Entre los numerosos fieles había personalidades de gran cultura que reconocieron las cualidades de tan excelente sacerdote, que ha sido felicitadísimo.
Después se quemó un bonito castillo de fuegos artificiales, con gran velada musical por la banda municipal de Huércal-Overa.También hubo bailes populares que duraron hasta las altas horas de la madrugada. La Comisión de estos festejos ha sido muy elogiada. El Corresponsal>>(1).

Comparto y hago mía esta consideración, basándome en argumentos y razones históricas. Y es que durante siglos, los overenses escogieron a la Virgen de la Soledad – Virgen de los Desamparados o Virgen de los Dolores – como su <<defensora y protectora>>, siendo la <<Titular de su Iglesia Parroquial>>(2).

Veamos: Tras la conquista cristiana y para satisfacer la demanda de culto de la población, durante la primera mitad del siglo XVI, se edificó la Iglesia de Overa - en el actual barrio de Santa Bárbara - bajo la titularidad de la Virgen María. Años después, con el alzamiento de los moriscos, fue quemada y semidestruida, quedando fuera de uso. Los sublevados fueron deportados y nuestra localidad quedó totalmente despoblada.

Una vez repoblada la zona y asentados los nuevos overenses, la Iglesia fue reedificada por el escribano de Huércal-Overa, D. Pedro Sánchez Rubio, en 1708, bajo la advocación de Santa Bárbara, pero la titularidad primigenia no desapareció, sino que quedó eclipsada en favor de la Santa, por la que el Sr. Rubio sentía una fuerte y especial devoción. Así, este centro religioso, que hacía funciones de parroquia, gozaba de una cotitularidad o copatronato que recaía en la Virgen de los Dolores y en Santa Bárbara. Nuestro paisano e historiador, Alfonso González, lo pone de manifiesto cuando cita un testamento de 1712, otorgado por los suegros del escribano en el que disponen que se les diga <<perpetuamente una misa rezada el día de sus respectivas onomásticas, en la Iglesia de “Nuestra Señora de los Dolores y de la Gloriosa Santa Bárbara” de Overa>>(3).

Por otro lado, en la temprana fecha de 1664 se constituyó en Huércal y Overa – que así era la denominación de entonces – la <<Pontificia, Real, Venerable e Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro del Redentor>>(4), la cual fue restaurada en la segunda mitad del siglo XIX y cuya titular es la Virgen del Río. Esta denominación popular ha sido llamada, además, con alguno de los siguientes títulos: Virgen de los Desamparados, Virgen del Primer Dolor o Virgen de la Soledad(5). He aquí tres denominaciones para una misma Virgen.

Pues bien, la devoción y el fervor popular de los huércal-overenses hacia Nuestra Señora, en cualesquiera de las advocaciones antedichas, permaneció en el tiempo, llegando hasta nuestros días. Por ello no ha de extrañarnos que el molinero de Overa se encomendara a la Virgen de los Desamparados en medio de la tormenta - y no a Santa Bárbara como es preceptivo cuando truena – o que el mismísimo Cura Valera aconsejara a los feligreses de Overa que rogaran a la citada Virgen(6) para que desapareciera la epidemia de cólera que azotaba la zona en 1885. Fue así cómo la Virgen de la Soledad, cuya imagen fue cedida por la vecina Rosa Pérez(7), visitó cada una de las casas de nuestra localidad aquel 29 de julio, obrando <<el milagro>> de que no hubiese más fallecidos a causa del fatídico virus.

Que la Sra. Pérez tuviese esa imagen es ya un indicio de la existencia de una devoción previa hacia nuestra Patrona; pero en cualquier caso, fue la iniciativa, el fervor popular y la fe en Ella,  lo que condujo a los vecinos a instalar su imagen en una "capillita o templete" construido con ramas de árboles. Esta sería la semilla que daría origen a la actual parroquia.

Cabe añadir, además, que cuando a principios de la pasada centuria fue edificada la actual Iglesia Parroquial y erigida en Rectoría por el Obispo de Cartagena, se efectuó bajo el título de <<Nuestra Señora de la Soledad y Santa Bárbara>>(8), siguiendo la tradición y abarcando a toda la demarcación de Overa. 

Todo lo antedicho me lleva a pensar que se hizo realidad un sentimiento colectivo ancestral de los overenses, fruto de una acendrada religiosidad popular que se ha mantenido con el paso de los años.

Finalmente y para evitar posibles malentendidos, quiero dejar claro que esta exposición no obedece a ningún sentimiento o devoción personal, que como es obvio pertenece al ámbito de mi privacidad y no interesa a nadie; mi escrito responde a un intento de buscar <<la verdad histórica>> sobre un tema complejo donde confluyen los sentimientos y las razones. Estos son, por tanto, algunos de mis argumentos y razones.Insisto, amigos: Argumentos y razones.

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(1) El Almanzora. Semanario Regional. (Huércal-Overa). (3-8-1929. Pág. 2).
(2) DRAE: Patrón, na. 1. Defensor, protector. 2. Santo titular de una Iglesia. 3. Santo elegido como protector de un pueblo...
(3) GONZÁLEZ SÁNCHEZ, Alfonso: Iglesia de Santa Bárbara. Aportaciones historiográficas y algunas consideraciones sobre su origen. Pág. 28. Huércal-Overa, 2013. Publicado en Warqal es.
(4) CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: GUÍA PARA VISITAR LOS SANTUARIOS MARIANOS DE ANDALUCÍA ORIENTAL. Pág. 65. Volumen 11 de la serie MARÍA EN LOS PUEBLOS DE ESPAÑA. Madrid, 1998.
(5) O. C. Pág. 63.
(6) GARCÍA ASENSIO, Enrique: Historia de Huércal-Overa y su comarca. Murcia, 1908. Tomo III, págs. 350 y 351.
(7) O.C. Tomo III, pág.455.
(8) Anejos y Rectorías:OVERA. En Marzo de 1908. Titular Santa Bárbara; pero instalada en la iglesia de la Soledad, sitio de Los Menas, como más céntrico; con 1800 almas, desempeñada por el Cura Rector Don Juan Sánchez Guerrero.(GARCÍA ASENSIO, Enrique: O. C. Tomo III. Pág. 263).

miércoles, 17 de junio de 2020

EN DEFENSA DEL NOMBRE DE OVERA. Por Alonso Martos Sánchez.


Castillo de Overa.

A QUIEN CORRESPONDA.

Un servidor, vecino de Overa, aficionado a la historia local y amante de las cosas bien hechas, con tono "desenfadao" pero con toda la seriedad y el respeto debido, atentamente, 
EXPONGO:

- Que el nombre de Overa es muy antiguo, probablemente de origen latino y, según los estudios históricos de los que tengo conocimiento, la primera noticia escrita que se tiene del mismo es de principios del  siglo XIV (1304). (1)

- Que es sabido que Overa es cofundadora de nuestro municipio, compuesto por dos entidades diferenciadas: Huércal y Overa, como su nombre actual indica y queda reflejado en su escudo.(Ver ANEXO)
 A partir de la reconquista (1488) los textos se refieren a Huércal  o Güércal y Overa u Obera, siempre con la conjunción copulativa y así permanecerá hasta el siglo XIX, cuando se sustituyó por el actual guion. Sirva como testimonio imparcial las palabras de D. Miguel Bolea y Sintas -Presbítero cuevano - quien en 1882 escribía: "...El lugar de Overa es muy antiguo y, por cierto, de rica tradición árabe y fue tomado a los de esta gente en 1488, incorporado después a la ciudad de Lorca como aldea, a ella siguió incorporada hasta el año 1.668 ,  en que por sus propias fuerzas, de una manera altamente honrosa, Huércal y Overa, consiguieron el dictado de Villa , que se llamó <<Huércal y Overa >> y no Huercal-Overa como ahora decimos" (...).

- Que al final del siglo XV, Overa tenía el triple de habitantes que Huércal: <<... estaba más poblada al tener mayor cantidad de tierras fértiles y estar más resguardada>> (Fontenla). Podría decirse, ateniéndonos al número de habitantes, que era más "importante" que Huércal. Fue a partir de la segunda mitad del siglo XVI y, sobre todo, tras la guerra de los moriscos (1568-1571) y su posterior expulsión, cuando la situación se invirtió y Huércal pasó a estar más protegida y dar más seguridad a la población, quedando Overa despoblada durante bastante tiempo - un siglo aproximadamente -, por lo que algunos documenntos se refieren a nuestra villa como <<el despoblado de Overa>>. Con todo, debido a su pujante agricultura - donde se introdujeron cultivos comerciales como los cítricos - y a su actividad ganadera, al final del siglo XIX, nuestra entrañable y bonita localidad llegó a tener la considerable cifra de 1.600 habitantes - el doble que en la actualidad -, convirtiéndose en uno de los principales motores económicos de nuestro municipio.

- Que, desde siempre, nuestro pueblo ha sido llamado por su nombre histórico - OVERA -, tanto por las personas de a pie, como por las instancias oficiales y así ha aparecido en los mapas y documentos. Pueden aducirse infinidad de testimonios: por ejemplo, la noticia aparecida en un diario almeriense el 8 de febrero de 1936, refiriéndose a nuestra localidad, según la cual <<El Presidente del Consejo Local de Primera Enseñanza de Huércal-Overa comunica que con fecha 4 del actual tomó posesión de la escuela de Overa el maestro propietario de la misma D. Emilio García Prieto>>, overense de adopción y persona muy querida y respetada por todos.


- Que, descartando la mala fe - que suele ser hija de la mediocridad y la incultura -, puede afirmarse que la ignorancia de nuestra propia historia, la desidia, dejadez y abandono de quienes tienen que velar por estos asuntos, así como la actitud complaciente, acrítica y resignada de los overenses, han contribuido a que la villa de Overa se convierta en un paraje sin nombre. Nos han borrado del mapa. Según las cartas que me llegan, un servidor no vive en Overa; vive en el Paraje Los Menas, sin más. Imagínense que obviamos el nombre de Huércal y nos dirigimos al Paraje La Molineta o al Paraje Noria del Pino, confundiendo la parte con el todo. 
Igualmente puede decirse de la salida de la Autovía donde está indicado el barrio de La Concepción y no el conjunto poblacional que es Overa. Y lo que es un despropósito mayor aún, si cabe: En otros casos se identifica Overa con Los Menas, considerando a los otros barrios como "pedanías" o entidades ajenas y separadas del conjunto(2).

- Que los nombres de los cinco barrios que, actualmente, configuran nuestro pueblo  (Santa Bárbara, El Pilar, Los Menas, Los Navarros y La Concepción) son muy posteriores, - Ninguno iría más allá del siglo XVII - y alguno como el Pilar, apenas sobrepasa los 50 años.

- Que, para evitar suspicacias o malos entendidos, declaro  que me siento de Overa y de Huércal, que son dos pueblos distintos y, unidos junto a otros núcleos de población, no menos importantes y con mucha historia (Sta. María de Nieva, Úrcal, Almajalejo,...) conforman un precioso y variado municipio que es  Huércal-Overa, del cual me siento orgulloso. Quien me conoce sabe que estoy vacunado contra los "nacionalismos localistas", pero defiendo el rigor histórico y me gustan las cosas bien hechas, detesto a los chapuceros y a los que cobran del erario público sin ganarse el sueldo; y lo que es peor: sin estar preparados para desempeñar dichos cargos.

Por las razones expuestas y otras que me reservo para no extenderme más, respetuosamente

SUPLICO:

Se tomen las medidas pertinentes a fin de restablecer el nombre de Overa en los mapas, guías, etc, así como su inclusión el el cartel indicador de la Autovía o en las diversas publicaciones de nuestro Ayuntamiento. Y si quieren referirse a sus barrios, indiquen entre paréntesis su pertenencia al conjunto del núcleo de población. Por ejemplo: Overa (Los Menas), evitando así las numerosas y reiteradas confusiones con Las Menas de Serón.

Espero y deseo que esta petición sea atendida por nuestras autoridades, aunque sólo sea por rigor y "justicia" histórica. Sin otro particular, 
ATENTAMENTE.

 ANEXO:

ESCUDO DE HUÉRCAL-OVERA.
 
Escudo de Huércal-Overa


<<En el (Cantón) izquierdo resalta el Castillo de Overa, con la escala que formó el bravo capitán lorquino Tomás de Morata, con las cuerdas y sogas que halló a mano, para escalarlo denodadamente: la luna campea sobre el castillo como en la noche del asalto: el color de este cuartel simboliza la sangre del centinela moro, á quien dio muerte el valiente Morata en las almenas de la asaltada fortaleza>>. (Fuente: Ayuntamiento de Huércal-Overa).
 

Nótese que se refiere al Castillo de Overa y no al Castillo de Santa Bárbara, como erróneamente suele decirse en la actualidad, pues el nombre del barrio proviene de la iglesia o ermita construida bajo esta advocación en el siglo XVIII.


MAPA.


Obsérvese cómo el nombre de Overa ha desaparecido del mapa; y no sólo eso, sino que tampoco figuran los barrios de Los Navarros y El Pilar.


Pero no siempre ha sido así. Tradicionalmente, en mapas y documentos   nuestro pueblo ha sido denominado por su nombre histórico. He aquí una muestra que lo acredita:  en este antiguo mapa, queda consignado el nombre de Obera.





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(1)VER http://flumensuperbum.blogspot.com.es/2013/01/overaorigen etimologico-por-alonso.html
(2)Sociedad - Huércal-Overa - 07- 02- 2015.
El Ayuntamiento de Huércal-Overa impulsa el transporte urbano en el término municipal con la ampliación de nuevas rutas desde las pedanías que se inician el próximo lunes 9 de febrero. En concreto las paradas desde las que partirá el autobús urbano serán La Concepción, Los Navarros, <<Overa (El Estanco y la Iglesia)>>, El Pilar (colegio), (...). (Fuente: Almería 24 h.com)


jueves, 19 de marzo de 2020

LA EPIDEMIA DE CÓLERA EN OVERA Y LA VIRGEN DE LA SOLEDAD. Por Alonso Martos.

Nuestra Señora de la Soledad.
En el año 1885, Overa padeció una luctuosa epidemia de cólera que costó la vida, al menos, a 10 personas(1). Como ahora con el Coronavirus (Covid-19), también en aquella época hubo gente que se basó en teorías conspirativas para explicar la situación, tragándose determinados bulos y haciéndose eco de ellos: <<Se propaló entre la clase popular é ignorante que los médicos recibían 25 pesetas por cada persona que mataban>>(2). Y creyendo <<tan extravagante especie>> estas personas no se tomaban la medicación prescrita por los galenos, ignorando además, sus consideraciones y consejos. En tales circunstancias, se hacía muy difícil contener y erradicar la epidemia.
Ante los primeros casos, el 29 de julio del citado año, los vecinos decidieron sacar en procesión, implorando su protección y amparo, una imagen de la Virgen de la Soledad(3), <<que pertenecía a la vecina Rosa Pérez y que la cedió para que recibiera público culto>>(4).
En este contexto y según el Acta capitular del 3 de Octubre de 1885, <<El Sr. Cura Arcipreste, D. Salvador Valera Parra, en vista del crecido número de fallecidos en el partido de Overa, sin recibir los auxilios religiosos, por no dar parte de las enfermedades, se trasladó á aquel punto para asistir, animar y exhortar á los demás vecinos á que no insistieran en ocultar las invasiones ni se negaran á tomar las medicinas que les propusieran los facultativos. Recorrió, casa por casa, todo el término de aquella extensa diputación, asistiendo y socorriendo á todos, excitándoles á que practicaran la oración y culto á la Virgen Santísima de los Desamparados, prometiéndoles que con su protección los aires coléricos se retirarían de aquel punto; lo que con asombro de los mismos habitantes y del pueblo ha tenido entero cumplimiento; pues no ha vuelto á darse otro caso desde la visita del párroco en el expresado partido de Overa>>(5).
El fervor popular, la devoción y la fe en Nuestra Señora de la Soledad condujo a los vecinos a instalar su imagen en una "capillita o templete" que a la sazón habían construido con ramas de árboles, adornándolo con flores y adonde acudían a depositar sus plegarias y oraciones, así como a rezar el Rosario; tras los rezos, solían cantar al son de la guitarra, coplas a la Santísima Virgen, algunas de las cuales aludían a la idea de construir su ermita en ese lugar(6). Años después, este propósito se hizo realidad y en aquel sitio se erigió la que hoy es nuestra Iglesia Parroquial.
Pues bien, llegados a este punto quiero destacar un hecho que, hace tiempo, me despertó la curiosidad: Si desde hacía más de un siglo, estaban construidas la Iglesia de Santa Bárbara - con funciones de parroquia - y la Ermita de la Concepción, a la que acudían a oír misa buena parte del vecindario de Overa, ¿Por qué los overenses no solicitaron la intercesión de Santa Bárbara - que nos protege de las catástrofes - o de la Purísima Concepción? ¿Por qué la vecina Rosa Pérez tenía la imagen de la Virgen de la Soledad?¿Existía, acaso, entre los vecinos de Overa, una devoción previa hacia dicha advocación mariana?
Por otro lado, observamos cómo el propio Cura Valera aconseja a los vecinos <<que practicaran la oración y culto á la Virgen Santísima de los Desamparados>>. Anteriormente, el molinero de Overa, que erigiera el pequeño santuario de la Virgen del Río, atrapado por una tormenta que hacía peligrar su vida, también imploró la intercesión de la Virgen de los Desamparados. Y es que, según algunas fuentes, la popular Virgen del Río, ha sido llamada, además,  con alguno de los siguientes títulos: Virgen de los Desamparados, Virgen del Primer Dolor o de la Primera Espada y Virgen de la Soledad (7).
Que el molinero de Overa se encomendara a Ella en medio de la tormenta y no lo hiciera a Santa Bárbara, que es lo usual cuando truena - según el refranero - puede ser un indicio de una devoción, preexistente a la infección colérica y relacionada con la primera titular de la Iglesia originaria de nuestra localidad, situada en el actual barrio de Santa Bárbara. Y es que tanto en Huércal como en Overa, las iglesias primigenias, que se erigieron tras la conquista cristiana en la primera mitad del siglo XVI, lo hicieron bajo la advocación mariana.
La devoción y el fervor popular de los huercal-overenses hacia la Virgen, en cualesquiera de las advocaciones antedichas, debió permanecer en su memoria colectiva, perdurando hasta nuestros días. Ya en 1664 se constituyó en Huércal-Overa la <<Pontificia, Real, Venerable e Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro del Redentor>>, la cual se restauró en la segunda mitad del siglo XIX y cuya titular es la Virgen del Río(8).
Nuestro paisano e historiador Alfonso González, nos revela un dato que podría servir para sostener mi convicción e hipótesis inicial. Y es que en 1712, los suegros del escribano Pedro José Sánchez Rubio, que reedificó la Iglesia de Overa, dispusieron en su testamento <<que se les dijera perpetuamente una misa rezada el día de sus respectivas onomásticas, en la Iglesia de “Nuestra Señora de los Dolores y de la Gloriosa Santa Bárbara” de Overa>>(9). Fijémosnos en el título dado a la Iglesia, que hacía las funciones de parroquia: aparece una de las advocaciones marianas citadas con anterioridad. He aquí tres títulos - Virgen de los Dolores, de los Desamparados, de la Soledad - para referirse a una misma Virgen.
Para finalizar cabe añadir que, cuando a principios del siglo XX se edificó la actual Iglesia Parroquial de Overa, se trasladaron a ella las funciones parroquiales, pero no su titularidad que pertenecía a la de Santa Bárbara; así pues, se cambió de edificio por estar en un lugar más céntrico y tener más capacidad para albelgar a los feligreses de nuestra Diputación, pero se hizo bajo el título de <<Nuestra Señora de la Soledad y Santa Bárbara>>(10). De esta manera, cuando en 1908 fue erigida en Rectoría por el Obispo de Cartagena, abarcando toda la demarcación de Overa, probablemente no se hizo más que recoger el fervor, la devoción y la fe en nuestra Virgen como expresión de la religiosidad popular y de un sentimiento colectivo ancestral de los overenses.
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(1) FALLECIDOS EN OVERA: 
Julio 31: María Dolores García Segura, de 28 años, casada; Miguel Martínez Morata, de 53, casado.
Agosto 1: Rodrigo Morata Verdú, de 60, casado; Catalina Fuentes García, de 48, casada; Cristina García Quiñonero, de 4 meses.
Agosto 4: Andrés Fernández Marrtínez, de 3 años.
Agosto 8: Juana Navarro Giménez, de 60, viuda.
Agosto 14: Flor de Mena Sánchez, de 50 años, viuda.
Agosto 16: Inés Zurano Viúdez, de 75, casada.
Agosto 24: Miguel Gea Parra, de 4 años.
Fuente:GARCÍA ASENSIO, Enrique: Historia de Huércal-Overa y su comarca. Murcia, 1908. Tomo II, pp. 578, 579 y 580.
(2) GARCÍA ASENSIO, Enrique: Historia de Huércal-Overa y su comarca. Murcia, 1908. Tomo III, pp. 350 y 351.
(3) N. del A.: Desde entonces, todos los años por estas fechas, la imagen hace el mismo recorrido, conocido como la "carrera de la Virgen".
(4) GARCÍA ASENSIO, Enrique: Historia de Huércal-Overa y su comarca. Murcia, 1908. Tomo III, p. 455.
(5) O.C. Tomo III, pp. 350 y 351.
(6) N. del A.: Tarea que desempeñaba muy bien el trovador Baltasar Parra Fernández y, según el testimonio de Dña. Francisca Castellón, familiar de éste, una de las trovas decía así: "Ven aquí reina del cielo / ven aquí madre de gracia / ven aquí Virgen bendita / a disfrutar de tu casa".
(7) CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: GUÍA PARA VISITAR LOS SANTUARIOS MARIANOS DE ANDALUCÍA ORIENTAL. p. 63. Volumen 11 de la serie MARÍA EN LOS PUEBLOS DE ESPAÑA. Madrid, 1998.
(8) O.C. p. 65.
(9) González, Sánchez, Alfonso: Iglesia de Santa Bárbara. Aportaciones historiográficas y algunas consideraciones sobre su origen. p. 28. Huércal-Overa, 2013. Publicado en Warqal es.
(10) Anejos y Rectorías:OVERA. En Marzo de 1908. Titular Santa Bárbara; pero instalada en la iglesia de la Soledad, sitio de Los Menas, como más céntrico; con 1800 almas, desempeñada por el Cura Rector Don Juan Sánchez Guerrero.(GARCÍA ASENSIO, Enrique: Historia de Huércal-Overa y su comarca. Murcia, 1908. Tomo III. p. 263).